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OKDIARIO recorre 3 hospitales de Madrid y no encuentra las urgencias colapsadas por el Covid

OKDIARIO ha visitado tres hospitales de la Comunidad de Madrid para comprobar si se encuentran colapsados por la pandemia del coronavirus. Los pacientes aseguran a este periódico que los hospitales están pasando consulta con absoluta normalidad. «Yo te digo que si aquí hubiese saturación, ni me hubiesen llamado. Porque la primera vez llamé (en marzo) y me dijeron que no viniese», afirman uno de los pacientes.

Uno de los centros visitados por OKDIARIO es el Hospital Universitario Infanta Leonor, situado en Villaverde, una de las zonas más castigadas por el coronavirus. Los sanitarios aseguran que prácticamente todos los ingresos hospitalarios son por Covid. No obstante, los pacientes que salen de las consultas afirman que no aprecian que «no hay tanta gente».

«Yo te digo que si aquí hubiese saturación, ni me hubiesen llamado. Porque la primera vez llamé (en marzo), me dijeron que no viniese», asegura un paciente en la puerta de la Fundación Jiménez Díaz. «Yo estoy aquí porque tengo que hacerme pruebas, y no, al contrario. Lo que pasa es que nos quieren meter miedo», añade.

Los últimos datos son esperanzadores. Por primera vez en semanas, baja el número de ingresos en UCIs hasta los 501. Se trata de uno de los factores sobre los que se basa el Gobierno de Pedro Sánchez para proceder al confinamiento de la Comunidad de Madrid y que echan por tierra el discurso del ministro de Sanidad, Salvador Illa, que sostiene que la situación de la pandemia “no está controlada” en la Comunidad de Madrid.

A pesar de que el número de hospitalizaciones se mantiene en el umbral de los 3.000, la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconocía este lunes un descenso del 4% en la incidencia acumulada que muestra Madrid. Es decir, que el riesgo de contagio ha caído en los últimos 7 días.

Con los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad y la OMS sobre la situación actual de la pandemia en Madrid, ¿se puede hablar de un colapso hospitalario?

 
El plante de 14.000 científicos contra los confinamientos por su inutilidad

«Las políticas de confinamiento actuales están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Las consecuencias (para mencionar algunas) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento de las enfermedades cardiovasculares, menos detecciones de cáncer y el deterioro de la salud mental, lo que conduce a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad sobre quienes recae el peso más grande de estas medidas». Con estas palabras, los epidemiólogos Martin Kulldorff, de la Universidad de Harvard; Sunetra Gupta, de Oxford, y Jay Bhattacharya, de Stanford, crearon un manifiesto contra el confinamiento de la población como medida para evitar la propagación del Covid-19.

La declaración, que hasta este viernes había sido firmada por casi 5.000 científicos y más de 9.400 médicos, mantiene que las políticas de cierre podrían tener más efectos negativos que positivos, y propone un nuevo modo de abordar la gestión de la pandemia. «Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupa mucho el impacto negativo en la salud física y mental por las políticas vigentes contra el Covid-19, y recomendamos un enfoque que llamamos Protección Focalizada», aseguran en el documento. «Mantener a los niños fuera de las escuelas es una grave injusticia», aseguran los firmantes, que explican que «mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, que acabarán afectados de manera desproporcionada».

La postura de todos estos expertos ha encendido aún más, si se quiere, un debate que ya estaba sobre la mesa y que ha ido en aumento conforme pasan los meses y es evidente el agotamiento de la gente así como el deterioro de las condiciones de vida debido a la crisis económica y mental que ha provocado no solo el brote de coronavirus, sino los mecanismos para atajarlo. Por ello, abogan por proteger a las personas más vulnerables mientras los demás crean la polémica «inmunidad de rebaño». «La manera más humana de abordar esto, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de morir, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo». Este es el enfoque que bautizaron como Protección Focalizada, y argumentan que «afortunadamente, nuestro conocimiento sobre el virus está creciendo. Sabemos que el riesgo de muerte por Covid-19 es más de mil veces mayor en las personas ancianas y débiles que en los jóvenes» y aclaran que, de hecho, «para los niños el Covid-19 es menos perjudicial que muchos otros peligros, incluyendo la influenza».

Los tres epidemiólogos, especializados en áreas como la detección de brotes de enfermedades infecciosas, la evaluación de vacunas, el desarrollo de modelos matemáticos y la protección de poblaciones vulnerables, consideran que «a medida que se desarrolla inmunidad, el riesgo de infectarse que todos tienen, incluyendo los más vulnerables, desciende. Sabemos que todas las poblaciones eventualmente alcanzarán la inmunidad de rebaño, es decir, el punto en el que la tasa de infecciones nuevas se mantiene estable, y que esto puede beneficiarse (pero no depende de) una vacuna», por lo que poner todas las esperanzas en su desarrollo no es el camino más acertado.

Además de proponer medidas concretas, como que los ancianos vean a su familia preferiblemente en exteriores en lugar de interiores y la realización de test frecuentes entre los visitantes y el personal de los centros de mayores, que deberían haber adquirido ya la inmunidad y además no ser rotados con frecuencia, abogan por una vuelta a la normalidad. «Aquellos que no son vulnerables, deben inmediatamente reanudar su vida normal. Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando estén enfermos, deben llevarse a cabo por todos y cada uno para reducir el umbral de inmunidad de rebaño», piden, y añaden: «Las escuelas y universidades deben abrir la enseñanza presencial, las actividades extracurriculares, como los deportes, deben reanudarse. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deben trabajar con normalidad, en lugar de hacerlo desde casa. Los restaurantes y otros negocios deben abrir”. Por si fuera poco, dicen además que “las artes, la música, los deportes y otras actividades culturales deben reanudarse. La gente que se encuentra en mayor riesgo puede participar, si así lo desea, mientras la sociedad en conjunto disfruta de la protección otorgada a los vulnerables por aquellos que han desarrollado inmunidad de rebaño».

La conocida como Declaración de Great Barrington (por la ciudad estadounidense donde fue firmada) y que cuenta entre sus firmantes con decenas de especialistas de Reino Unido, está recibiendo críticas de otros miembros de la comunidad científica, que aseguran que la protección de las personas vulnerables puede ser difícil sin recurrir a los confinamientos, y que el riesgo de complicaciones a largo plazo debido a la infección por coronavirus significa que muchas otras personas también están en riesgo. Uno de los críticos es el profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Leeds, el doctor Stephen Griffin, quien declaró que aunque reconoce la buena intención del manifiesto, este tiene «profundas fallas éticas, logísticas y científicas». El experto en biología celular de la Universidad de Reading, el doctor Simon Clarke, detalló por su parte que aún no está claro si la inmunidad colectiva es alcanzable. «Se necesitaría una inmunidad protectora, natural y duradera a la enfermedad», pero «no sabemos qué tan efectiva o duradera será después de la infección».

Las reacciones también son políticas. El ex ministro conservador Steve Baker aplaudió el texto y pidió a los diputados tories apoyarlo. En declaraciones al diario The Independent, Baker lo llamó «un plan B creíble» y añadió: «Puede ser que no haya una vacuna o que, si llega, puede que no haga lo que se espera», por lo que «en cualquier caso, necesitamos un plan B y este es el único plan B creíble, respaldado por una amplia gama de especialistas».

La declaración va en línea con las conclusiones de un estudio del profesor Graeme Ackland, académico de la Universidad de Edimburgo, quien afirma que «es poco probable que los cierres estrictos reduzcan las muertes a largo plazo e incluso pueden aumentarlas», además de que «podrían prolongar la pandemia y causar cientos de miles de muertes en exceso durante los próximos dos años». «La alternativa de proteger solo a los ancianos y personas vulnerables y permitir que los demás regresen a la normalidad, puede reducir el impacto. Pero esta estrategia dependería de la inmunidad colectiva, que no se ha demostrado que sea alcanzable», según admitió el propio Ackland.

 



El doctor Rafael Gazo de Médicos por la Verdad nos habla de las mascarillas. Sobre los posibles efectos adversos, a los que hace referencia la OMS, en su documento de 5 de junio de 2020, para saber como prevenirlos.