Cinco presos campan a sus anchas por una galería tras abrir las puertas de sus celdas en la cárcel de Murcia

Miércoles, diez y media de la noche. Cinco presos campan a sus anchas por una galería del módulo 5 de la prisión de Campos del Río (Murcia). Las puertas de sus celdas se encuentran abiertas, todas al final de un pasillo.

Un funcionario lo ve a través de los monitores de las cámaras de seguridad. Este departamento alberga a internos muy peligrosos. Avisa al Jefe de Servicios, que pide refuerzos para que acudan más trabajadores.

Los cinco reclusos son de origen magrebí: cuatro marroquíes y un argelino de entre 23 y 33 años que cumplen condenas por robos con fuerza, atracos y secuestros. Fueron trasladados al módulo de aislamiento, como forma de sanción.

Ahora investigan cómo forzaron las puertas. En las cabinas de vigilancia hay un panel táctico desde el que los funcionarios accionan el mecanismo. Una luz indica si están abiertas o cerradas. Por la noche se pone una especie de candado para bloquearlas y evitar que puedan abrirse accidentalmente.

El cierre se produjo a las nueve de la noche, después del recuento. Las puertas llevan un motor con unos hidráulicos en la parte superior y la puerta se desliza por un carril -parecido a la de los garajes que tienen puerta corredera-. Las habían abierto por completo y habían colocado ropa y papel higiénico para impedir que llegara al final.

En enero una interna de 48 años murió al ser aplastada por una puertallas. Estaba pidiendo un mechero cuando los funcionarios accionaron el cierre automático y quedó atrapada, sin que se detuviera ni hubiera un retroceso. En julio del año pasado un funcionario también estuvo a punto de perder el brazo mientras salvaba la vida a un reo que se había ahorcado con una sábana.

Problemas de mantenimiento​

Los trabajadores culpan a la falta de mantenimiento del fallo de las puertas. En las cárceles antiguas los funcionarios deben cerrar una a una echando los cerrojos por fuera. En los centros penitenciarios más modernos o 'centros tipo' el mecanismo se acciona de forma manual desde una cabina.

Estas puertas automáticas tienen un presostato, que libera la puerta cuando está cerrándose si se encuentra con un obstáculo. En Campos del Río, ya se ha podido comprobar que no funcionan correctamente.

Cuando una puerta se bloquea hay que acudir con una llave y el proceso lleva varios minutos. Los trabajadores aseguran que no se ha producido ningún cambio desde que se registraron estos graves incidentes.

A principios de marzo, agentes del servicio de información de la Guardia Civil acudieron al centro penitenciario para detener a tres internos por adoctrinamiento yihadista. Captaban a otros reclusos en el patio. El líder en régimen FIES.

Un mes después, la Policía Nacional arrestó a otro recluso por su presunta participación en delitos de apología y adoctrinamiento terrorista. Llevaba en prisión desde que a finales del 2017 fue condenado por la Audiencia Nacional por integración en el aparato de propaganda del DAESH.