Casado reaparece para asistir a la reunión del exclusivo Club Bilderberg

Se cumplen dos meses desde que en el Congreso del PP en Sevilla Pablo Casado anunciase que dejaba la política. Desde entonces no ha concedido entrevistas ni hecho declaraciones públicas en su afán de no interferir en la vida del partido. Su entorno confirma que colaborará siempre si le necesitan sus compañeros, pero su futuro va por otros derroteros. El exdirigente popular participará en la reunión del Club Bilderberg, que se celebra entre este jueves y el domingo en Washington, en la que también estará la vicepresidenta Nadia Calviño, la máxima responsable de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, varios jefes de Estado y presidentes de compañías multinacionales. En total, más de un centenar de personas de veinticuatro países se darán cita en esta edición, la primera después de la pandemia que obligó a suspender las de 2020 y 2021. Las invitaciones son a título personal y no por el cargo que se ostenta. Casado ya acudió al anterior encuentro en la localidad suiza de Montreaux.

El Bilderberg se fundó en 1954 para fomentar el atlantismo y la unidad entre Europa occidental y Estados Unidos, así como la cooperación económica y política en el marco del libre mercado y el modelo de sociedad occidental. Esta será su edición número sesenta y ocho. Entre los españoles que han acudido a estos encuentros están la presidenta del banco Santander, Ana Patricia Botín; el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos; Pedro Sánchez, cuando era secretario general del PSOE; o la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. La reina Sofía también participó en ediciones anteriores.

La presencia de Casado en el Bilderberg apunta a que seguirá vinculado a la actividad internacional y a las relaciones con Estados Unidos, aunque su entorno descartó en su día que fuera a cambiar su residencia fuera de España. Se ha especulado con que ficharía por alguna multinacional, ya que, justo antes de acceder a la presidencia del PP en 2018, tenía sobre la mesa una oferta para trabajar en París. Por el momento no hay nada cerrado, según confirman fuentes cercanas a Casado.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, le ofreció seguir vinculado al partido, pese a que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, llegó a plantear que fuese expulsado junto con el exsecretario general, Teodoro García Egea. Se barajó que desembarcase en Bruselas, pero finalmente el sucesor de Mariano Rajoy optó por un cambio de aires. “Yo de política ya poco”, bromea cuando se le pregunta sobre su futuro con la determinación de mantener un “perfil bajo”. Tras unos primeros días “muy duros”, en los que se encerró en su familia para gestionar su abrupta salida, ve a sus “íntimos” pero no participa de intrigas de partido. Y eso que, como recuerda alguno de sus colaboradores más cercanos, “si hablase o mostrase sus mensajes, como otros, muchos quedarían en evidencia”.

Sigue reivindicando, como lo hizo ante sus compañeros en el Congreso de Sevilla, que no ha hecho “nada malo” y que situó al PP a la cabeza de las encuestas durante diez meses, recuperando el espacio electoral de Ciudadanos y lanzando a una nueva generación de líderes autonómicos y municipales. Feijóo ha mantenido a los tres portavoces 'casadistas' en el Congreso, Senado y Parlamento Europeo, pese a que en el partido hay una desmemoria generalizada respecto de la etapa anterior. Hasta los más 'pablistas' han virado y son muy pocos los que le reconocen haber heredado un partido en descomposición tras perder el poder por una moción de censura de la que se acaban de cumplir cuatro años.

En el PP ya no existe Casado. Es como si hubieran pasado del 'marianismo' a Feijóo a través de un túnel del tiempo. Eso pretendió Ayuso en el video que proyectó en el congreso que la encumbró como presidenta del PP en Madrid. Al homenajear a los expresidentes obvió a su mentor. Como ella misma ha reconocido, ha roto todo tipo de relación tras las acusaciones de espionaje a su hermano. El gesto no gustó en Génova ni entre los barones. El candidato a la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, reclamaba en una entrevista a El Confidencial que a Casado se le debía dar su sitio en el PP. Feijóo siempre ha dejado la puerta abierta, pero su antecesor no desvela aún sus cartas.

 

Y con esto ya entendemos perfectamente lo sucedido con Pablo Casado​

¿Saben ustedes aquello del pago por los servicios prestados”? Pues eso es algo que a los políticos se les da fenomenal y es algo que, además, cada vez hace con menos disimulo. Hace dos meses que no se sabe casi nada de Pablo Casado. Tras lo supuestos escándalos que le costaron su puesto en el PP y la llegada de Alberto Núñez Feijóo, Casado desapareció del mapa, como por arte de magia, y no ha dicho “esta boca es mía”.

Ni siquiera quiso aceptar las opciones ofrecidas por Feijóo tras abandonar la dirección del partido. No quiso ocupar cargo alguno, desechó el cholló de que le colocaran en Bruselas y, simplemente, despareció y permaneció callado cuando todo hacía sospechar que había habido alguna mano negra detrás de todo lo sucedido que tenía como objetivo colocar un siervo del globalismo, como es Feijóo.

Pero pasados esos dos meses, parece que las incógnitas se despejan y que el chico va a tener un buen acomodo. Parece que los acontecimientos empiezan a arrojar ciertas luces sobre lo que realmente ha sucedido. Sorprendentemente, o no tanto, Casado es uno de los invitados a la reunión que celebrará el Club Bilderberg en Washington entre este jueves y el próximo domingo.

Y muchos nos preguntamos, ¿y eso? ¿Cómo es posible que se invite a Casado cuando ya no tiene responsabilidad política alguna? ¿Qué pinta Casado en una reunión como esa? Claro que nos hacemos esas preguntas porque somos muy inocentes. Esta invitación explica muchas cosas y demuestran que su dimisión fue a cambio de algo. “Tranquilo Pablo, tú dimite que nosotros nos ocuparemos de que no te falte de nada”.

Lo dicho, sin disimulo alguno.