Carmen López Guzmán, la ex candidata del partido de Abascal: Vox ha sido la gran estafa política

L. Romero.- Se llama Carmen López Guzmán, es profesora de enseñanzas medias y ex candidata de Vox en la provincia de Cádiz. Políglota y con una amplia experiencia profesional en Italia y el Reino Unido, Carmen López representa la conciencia crítica de muchos militantes y votantes de Vox, que hoy se sienten desencantados y engañados. Se declara una mujer de derecha «desde que tengo uso de razón política», reivindica el legado de la premier británica Margaret Thatcher y no oculta su admiración por Matteo Salvini y Marine Le Pen Le Pen. Nuestra interlocutora ha decidido darse de baja de Vox, entre otras cosas, por la traición de sus dirigentes a los ideales que inspiraron su entrada en el partido verde. Asegura sin ambages que «Vox es disidencia controlada» y, con la misma determinación de las personas intelectualmente libres, que dicen lo que piensan y creen en lo que dicen, define el feminismo como «el cáncer de Occidente». «El objetivo del feminismo actual es destruir al hombre», apostilla sin complejos, lo que nos hace rememorar el poema 20 del Cantar del Mío Cid: «¡Dios, qué buen vasallo, si tuviese buen señor»! AD conversó con ella.

– ¿Por qué decidió usted entrar en Vox?

Nunca tuve la menor tentación de votar ni de afiliarme a ningún partido político. Todos los partidos españoles, indistintamente de que fueran de derecha o de izquierda, me parecían variantes de la misma oferta socialdemócrata y no satisfacían mis aspiraciones ideológicas. Soy una española de derecha desde que tengo uso de razón política. Trabajé y estudié en Londres. Desde muy joven fui admiradora de Margaret Thatcher, de su obra política en Inglaterra, de cómo logró aplastar al movimiento sindical, eliminar la negociación colectiva, liberalizar y dinamizar el mercado de trabajo, de tal manera que el Reino Unido, a día de hoy, tiene un paro estructural del 4 por ciento. Ese era el modelo que quería para España.

Mis ideas políticas siempre las he tenido muy claras tanto en el campo económico como moral. Cuando surge Vox en el 2014 yo no había votado antes a ningún partido. Observé con simpatía su nacimiento y empecé a informarme sobre el partido, de tal forma que ese interés culminó con mi decisión de comprometerme con el proyecto de Vox unos meses antes de las elecciones andaluzas, si bien comencé a participar activamente en los grupos de trabajo a partir de enero de 2019.

– ¿Cuándo supo que Vox era un «bluf», algo distinto a lo que miles de españoles querían que fuese?

Lo supe prácticamente desde el inicio y desde la primera reunión a la que asistí. Lo primero que me sorprendió fue el escasísimo conocimiento del programa del partido por parte de la mayoría de los asistentes a esas reuniones. Muchos de ellos expresaban ideas más próximas a Ciudadanos e incluso a Podemos que a las que supuestamente debían tener. Algunos incluso no tenían una posición definida en temas como la educación, la eutanasia o el aborto. Me dio la impresión que mucha de esa gente estaba allí más al acecho de lo que pudiera caerles que para prestar un servicio a los españoles,

– ¿Cómo es posible que en menos de tres meses Vox haya pasado de ilusionar a tantos españoles millones a frustrar hoy sus expectativas de cambio para España?

Las practicas antidemocráticas y nepotistas del Comité Ejecutivo Nacional de Vox han salpicado toda la geografía española de escándalos. No se puede tapar el sol con un dedo. La forma de llevar las negociaciones de los pactos post electorales también ha sido enormemente decepcionante.

– ¿Es Vox disidencia controlada?

Yo así lo creo, la prueba es que ha contado con la publicidad “negativa” de la totalidad de los medios de comunicación de masas tradicionales de la noche a la mañana. Exactamente el mismo fenómeno que ocurrió con Podemos para desmovilizar el 15-M.

El Sistema entendió como peligroso el surgimiento espontaneo de este sentimiento patriótico, identitario y cuestionador de los dogmas de la corrección política y había que desactivarlo. De ahí nace la “operación Vox”. También llama poderosamente la atención que sus líderes no hayan denunciado el más que evidente fraude electoral cometido en las elecciones generales. Y por ultimo, no olvidemos que Rafael Bardají, el ideólogo en la sombra de Vox, fue uno de los fundadores de “Amigos de Israel” junto con Pablo Casado. Creo que esto último es harto elocuente.

– ¿Por qué cree que Vox ha matizado su discurso en materias como inmigración e ideología de género?

Porque los dirigentes de Vox nunca han creído en ese discurso. Nunca tuvieron la menor intención de llevarlo a cabo. Lo usaron para conseguir votos y ahora consideran que mantener ese discurso puede ser una rémora o un obstáculo de cara a sus aspiraciones políticas.

– ¿Qué opina del feminismo?

Es el cáncer de Occidente. El objetivo del feminismo actual es destruir al hombre, lo que conllevará la destrucción de la familia y por supuesto de la propia mujer, ya que la mujer necesita al hombre y viceversa. Somos muy distintos y complementarios. En España lo percibo, después del paro, como el segundo problema más importante. El feminismo llevará a nuestro país al precipicio demográfico y moral.

– Ha vivido muchos años en Italia, ¿qué diferencias establecería entre Salvini y Abascal?

Salvini es un hombre sencillo y accesible, que se comunica a diario con su pueblo a través de las redes sociales, bromeando con ellos, explicando e incluso pidiendo consejos. Abascal es un vividor que no escucha a nadie ni le interesa las opiniones de los demás. Es un iletrado que ya tiene lo que buscaba.

– ¿Qué opina de las declaraciones del juez Serrano sobre la sentencia a «la Manada»?

Son la lógica deducción de cualquiera que se haya leído la sentencia. El problema es que en España ser lógico no tiene cabida. Impera el sentimentalismo empachoso impuesto por la corrección política.

– El fracaso de Vox, ¿reduce las posibilidades de que surja en España una verdadera derecha alternativa como las que existen en Francia e Italia?

Me temo que sí. Una experiencia como la vivida por mí te vuelve incrédulo. Si surge algo tardará tiempo. Durante mucho tiempo, la gente recordará la pantomima de sacar la banderita de Vox y no querrá saber nada de ningún proyecto político que le recuerde a este partido. Por otra parte, para que una derecha alternativa como las de Francia o Italia triunfe en España, antes tendría que haber reformas electorales de calado, como las listas abiertas o el distrito único, y desde luego, eliminar la ley d’hondt.

– ¿Podría aplicarse a los dirigentes de Vox el término de ‘cornuconservadores’?

Perfectamente. Son pusilánimes y no dan la cara por sus supuestos ideales. Cuando rugen los progres, dejan tirados a los compañeros, como ocurrió con Fernando Paz y ahora con el juez Serrano. Tampoco exigen nada cuando negocian. Eso es un ‘cukservative’: un político de derechas que tolera y compadrea con las ideas progres.

– ¿Terminará el PP engullendo a Vox, como parece probable?

Como no difieren en nada a nivel político, es lo más probable si quieren seguir agarrados al sillón.

– ¿Ha sido Vox la gran estafa política de nuestro tiempo?

Sin lugar a dudas. Si han logrado engañar a una abstencionista contumaz y a una fervorosa fan de Marine Le Pen y Donald Trump, como es mi caso, no cabe otro calificativo. Nadie antes logró engañarme. Y me imagino que no soy la única. Nunca un partido, en muchísimos años, había suscitado tantas expectativas, tanta ilusión, tanta aclamación en las calles, tantas lágrimas como las que ha suscitado Vox. Cuando hemos visto en qué ha quedado todo esto, cuando hemos visto que una pandilla de sinvergüenzas se ha adueñado del partido para beneficio propio, cuando hemos visto que lo único que les interesaba era el dinero, cuando hemos visto cómo una vez logrados los 24 escaños en las elecciones generales dejaron tirados a los candidatos de las municipales, renunciando a hacer campaña en pueblos y ciudades, porque ya tenían lo que querían, no cabe otra calificación que la de estafa. Han estafado las ilusiones puras de tantísima gente conservadora que hay en este país y que añoraba un partido que defendiera los valores y principios de la derecha auténtica. Nos llegaron a hacer creer durante unos meses que eran diferentes, y no lo son.

– AD, desde el minuto uno, ha sostenido respecto a Vox lo que usted ahora reconoce. Nos llamaron por ello «traidores» y nos acusaron de actuar movidos por el revanchismo. Al final, el tiempo termina siendo un juez inapelable…

Alerta Digital ha sido siempre para mí un soplo de aire fresco. Cuando leo cualquier otro medio parece que estoy leyendo el mismo menú de corrección política. Sus noticias son más que previsibles. Alerta Digital consigue que tomes partido ante las cosas que son importantes. Te golpea la conciencia, te provoca con sus titulares irreverentes pero geniales, te obliga a pensar, a cabrearte, a comprometerte, a rebelarte, a admitir que verdad real y oficial son conceptos diferentes, que nos están engañando y que todo forma parte de un plan deliberado para la desaparición de las patrias y las etnias europeas. Nada en Alerta Digital me deja indiferente.