Tenía 31 años, llevaba una vida saludable y muere mientras duerme, así justifican el genocidio los medios de manipulación
La criminalidad de políticos y medios de comunicación está quedando perfectamente demostrada cuando, a pesar del escandaloso aumento de fallecimientos en todo l mundo inoculado, se nos sigue hablando de tercera dosis e incluso de cuarta. Por suerte, en España la gente no ha caído en la trampa de la tercera y creemos que va a suceder lo mismo cuando llegue la cuarta.
Pero a pesar de ello, hay mucha, mucha gente que lleva metido en su cuerpo dos e incluso tres dosis con lo que, si no toman medidas y tienen mucho cuidado, se pueden convertir en las próximas víctimas que engrosen una lista en la que están incluidas tantas personas, que ya nos lleva a pensar que estamos asistiendo a uno de los genocidios más terribles que ha sufrido la humanidad. Y todo ello delante de nuestras narices. Y todo ello sin que mucha gente se esté ni siquiera enterando de lo que realmente está pasando.
Hoy nos hemos encontrado una publicación del diario argentino ‘
Clarín‘ realmente asquerosa. Nos cuentan cómo ha sido el fallecimiento de una mujer de 31 años llamada Catherine Keane. Vamos a compartir con ustedes alguna de las frases de este miserable artículo: “Tenía 31 años, era deportista y llevaba una vida saludable: tuvo muerte súbita mientras dormía”.
“Una joven de apenas 31 años, y sana. Siempre en forma, deportista, iba a ejercitarse al gimnasio y caminaba a diario. Pero la muerte la sorprendió mientras dormía plácidamente. Catherine Keane, de Irlanda, no bajó a desayunar aquella mañana y a sus compañeros de casa les resultó bastante sospechoso. En una de las tantas olas de la pandemia de coronavirus, cualquier señal daba temor”.
“Tras intentar despertarla sin suerte, recién entonces cayeron en la peor noticia: había fallecido durante la noche. Y ninguno podía creer lo que estaban viviendo. Más tarde, los médicos determinaron que la muerte había sido a causa del síndrome de muerte súbita del adulto (SADS).
SADS es una condición en la que alguien muere repentina e inesperadamente a causa de un paro cardíaco, pero cuya causa no se puede encontrar“.
¿Que cuya causa no se puede encontrar? ¿Se puede ser más miserable y criminal? ¿Cómo que no se pueden encontrar? Más bien, no se quieren contar. ¿Cuántas veces sucedían cosas como estas antes? Eran esporádicas y ahora son habituales. Más que habituales, continuas. Llegará el día en el que todos estos criminales paguen por lo que han hecho.
Tenía 31 años, llevaba una vida saludable y muere mientras duerme, así justifican el genocidio los medios de manipulación
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