Argelia amplía sus aguas de forma unilateral e invade parte del Parque Nacional de Cabrera

España se topa por segunda vez en escasas semanas con un litigio provocado por sus vecinos magrebíes a cuenta de la soberanía marítima. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha rechazado este miércoles la delimitación que realizó Argelia en 2018 para apropiarse de aguas que se solapan con las españolas. Aunque el decreto argelino que se arrogaba las aguas próximas a la isla de Cabrera (al sur de Mallorca) se aprobó hace casi dos años, la medida, adoptada sin negociar con España, ha pasado desapercibida hasta ahora. “No estamos de acuerdo y lo pusimos en su conocimiento [de Argelia]”, ha señalado la ministra en conferencia de prensa en el Ministerio de Exteriores. González Laya viajará la próxima semana a Argel y abordará este asunto —entre otros— con las autoridades del país africano.

La ministra ha querido trazar una barrera entre este caso y otro muy similar ocurrido recientemente con Marruecos. “Al contrario que Marruecos, que solo ha expresado un interés por delimitar sus aguas, Argelia ya presentó su visión de cómo delimitarlas”, ha explicado, en referencia a que Rabat, aunque ha aprobado en su Parlamento una nueva delimitación de aguas, no detalla exactamente a qué zonas afectaría. Aun así, González Laya ha restado dramatismo al movimiento argelino al explicar que no es válido sin pactarlo con España: “Lo que dice la convención sobre el derecho del mar de la ONU es que ahora viene la negociación, cosa que todavía no ha ocurrido”.

La primera oportunidad para tratar este asunto se producirá el próximo miércoles, en la visita que la ministra realizará a Argelia y que se había demorado desde los primeros días de su mandato. Se trata de un país estratégico para España porque le suministra aproximadamente la mitad del gas que consume. Ese Estado norteafricano vive tensiones desde hace un año, cuando las protestas hicieron caer al presidente Abdelaziz Buteflika tras 20 años en el poder.

El Gobierno balear había pedido al Ejecutivo central que aclarara el “conflicto diplomático” iniciado por Argelia porque el decreto amplía su zona económica exclusiva en el Mediterráneo y, en la práctica, invade parte de las aguas del Parque Nacional de Cabrera, de competencia estatal. El consejero de Medio Ambiente del Gobierno regional, Miquel Mir, sospecha que uno de los objetivos de la modificación de las aguas argelinas es abrir la puerta a futuros proyectos de prospección de hidrocarburos, a los que el Gobierno de la socialista Francina Armengol ha mostrado su total rechazo en los últimos años.

Tras tener conocimiento de las modificaciones impulsadas por el país del norte de África, el consejero de Medio Ambiente envió la semana pasada una carta a la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, para que explique las acciones desarrolladas con Argelia para aclarar el conflicto.

Una de las principales preocupaciones del Gobierno balear es que en la franja de interferencia de las aguas provocada por la ampliación de la jurisdicción argelina se puedan desarrollar nuevos proyectos de prospección de hidrocarburos. “Ya hemos expresado de forma taxativa nuestra disconformidad” ha recalcado Mir. Argelia aprobó el decreto para expandir sus aguas en abril de 2018 pero solo ahora ha pedido la Administración autonómica que se aclare si la invasión de las aguas del Parque Nacional de Cabrera abre la puerta a las prospecciones.

Entre los proyectos que siguen activos figura el de investigación de hidrocarburos MedSalt-2, promovido por el Instituto Nacional de Oceanografía y de Geofísica Experimental de Trieste, que pretendía explorar el subsuelo marino en las áreas comprendidas entre Ibiza y Mallorca y al sur de las Pitiusas. El pasado mes de noviembre, el Ministerio de Transición Ecológica pidió el archivo de los trámites de evaluación ambiental y algunas entidades ecologistas como Alianza Mar Blava presentaron más de 43.000 alegaciones ciudadanas y exigieron de forma reiterada el archivo definitivo del proyecto.

La ampliación del Parque Nacional de Cabrera en febrero del año pasado, cuando pasó de 10.000 a 90.000 hectáreas protegidas, también provocó un conflicto jurisdiccional entre la Administración regional y la central. El pasado mes de julio el Ejecutivo de Armengol recurrió al Tribunal Supremo para exigir la gestión completa del parque, incluidas las aguas exteriores que fueron declaradas de competencia estatal porque el Gobierno no constató evidencias científicas de continuidad ecológica entre las islas del archipiélago de Cabrera y el área marina. La Abogacía de la comunidad autónoma argumentó que antes de la ampliación ya se encargaba de la gestión completa del parque. El asunto continúa en los tribunales.

En el otro caso de disputas marítimas, el de Marruecos, la alerta sobre el intento de adjudicarse aguas que se solapan con las españolas —en esa ocasión, en la zona de Canarias— trascendió en vísperas del viaje de la ministra a Rabat, en la que constituyó su primera visita bilateral tras tomar posesión. Exteriores considera la cuestión argelina, que viene de lejos aunque se ha conocido ahora porque la ha suscitado el Parlamento balear, más inamistosa que la de Marruecos. El motivo es que el decreto argelino sí especificaba exactamente los límites de sus aguas de explotación económica, que coinciden con las de esa isla balear.

Cuando existe desacuerdo entre dos Estados sobre sus espacios marítimos exclusivos se puede recurrir ante la ONU, en concreto ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental. Sin el visto bueno de este organismo, la delimitación no es válida internacionalmente, aunque cualquier país puede decidir actuar unilateralmente.

 
España deberá negociar con Argelia para recuperar las aguas de Cabrera

En dos años el Gobierno de la nación no ha reaccionado y ahora no tiene más remedio que utilizar toda su diplomacia para negociar con Argelia si quiere recuperar las aguas de Cabrera. El Gobierno de la nación conocía desde hace casi dos años la decisión de Argelia de ampliar en 300 kilómetros su demarcación marítima invadiendo en una pequeña franja aguas del Parque Nacional de Cabrera. En términos coloquiales es una invasión aunque jurídicamente no se puede utilizar este término. Es algo muy distinto a lo sucedido en julio de 2002 cuando el Ejército de Marruecos invadió el islote de Perejil.

Fue en abril de 2018 cuando un decreto firmado por el entonces presidente Abdelaziz Bouteflika incluyó en su zona de dominio las aguas del Mediterráneo que rodean a Argelia desde la frontera de Marruecos a la de Túnez. Fijó así lo que se denomina Zona Económica Exclusiva (ZEE). El Gobierno de la nación conoció este decreto pero no lo comunicó a las autoridades de Baleares. Fue hace tres semanas cuando la Conselleria de Medio Ambiente se percató de forma casual de la existencia del decreto del Gobierno de Argelia y ordenó una consulta a sus técnicos. Al analizar las coordenadas que marcaba el decreto descubrió que la zona de soberanía argelina invadía las aguas del archipiélago de Cabrera.

Según el mencionado decreto, «la República Democrática Popular de Argelia ejerce en esta zona sus derechos soberanos y jurisdicción de conformidad con las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982». Añade que ejerce sus derechos en materia de exploración y uso de recursos y aquí surge el mayor conflicto, el temor a que Argelia pretenda hacer prospecciones petrolíferas.

La ampliación de la zona de dominio afecta a España y también a Italia pero con la particularidad de que en el caso de Cabrera no invade sólo la zona de dominio español sino también las aguas territoriales de Cabrera, las 12 millas náuticas desde la costa del archipiélago.

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha dicho que este es un tema que deben negociar ambos países y que hasta el momento no hay más que «pretensiones». Estas disputas entre países con costa son habituales y España mantiene actualmente una con Portugal sobre sus límites al sur de la Península. Hace un mes, Marruecos también aprobó extender su ZEE invadiendo aguas de Canarias. Es habitual que un país exprese su deseo de establecer una ZEE pero no lo puede hacer de forma unilateral sino siempre a través de una negociación, tal como establece la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Si no hay acuerdo, la decisión la toma Naciones Unidas.

Ahora, por tanto, el Gobierno de España no tiene más remedio que negociar con el de Argelia si quiere recuperar su jurisdicción sobre las aguas de Cabrera. No es la primera vez que Argelia pretende ampliar el dominio de sus aguas afectando a España. Ya lo intentó en 1994, entonces unos 95,5 kilómetros, 53 millas marítimas. Esta ampliación invadía las 12 millas de aguas jurisdicionales que tienen los países del Mediterráneo. El Gobierno tiene ahora la misión de negociar con Argelia y deberá utilizar la diplomacia para evitar conflictos. Argelia suministra a España la mayor parte del gas que consume. Curiosamente el decreto del Gobierno de Argelia se produjo dos meses después de que Gas Natural y la empresa estatal argelina d'Algèria Sonatrach anunciaran la ampliación hasta 2030 del acuerdo de explotación y suministro gas.

Los diputados y senadores baleares del PP registraron ayer en ambas cámaras preguntas al Gobierno sobre la ampliación por parte de Argelia de su zona de exclusión económica en el mar Mediterráneo. Se pregunta al Gobierno «cuándo tuvo conocimiento» de la ampliación de exclusión por parte de Argelia y «qué relaciones» ha mantenido con el Gobierno argelino desde entonces para preservar los intereses medioambientales en el entorno marítimo de la isla de Cabrera. Además, como señala el diputado Miquel Jerez, también quieren que el Ejecutivo «explique en qué medida es susceptible de afectar al entorno del Parque Nacional de Cabrera la ampliación por parte de Argelia; si está directamente relacionada con intereses económicos argelinos concretamente en la exploración en materia de hidrocarburos y, si es así, qué acciones tiene previstas emprender para revertirlo». Cabe recordar que el conseller de Medio Ambiente y Territorio, Miquel Mir, defendió este miércoles que el Govern entiende que el real decreto argelino que afectaría a aguas de Cabrera «no se puede aplicar». Añadió que Baleares ha pedido información al Ministerio de Transición Ecológica.