Ada Colau prohíbe a empresas y funcionarios decir «inmigrante», «terrorismo islámico», «loco», «mariconada», «negro» ...

LR/LM.- “Una comunicación libre de estereotipos y prejuicios y que sea respetuosa con los colectivos oprimidos y/o vulnerabilizados es esencial para una buena convivencia”. Así comienza la guía de comunicación inclusiva publicada por el Ayuntamiento de Ada Colau. Un documento que recoge varios apartados para “ayudarnos a construir un mundo más justo e igualitario”. Y que pide desterrar expresiones como “que te den por el culo” (mucho mejor “vete a freír espárragos”).

El uso de los términos de la guía será requisito indispensable para las empresas que quieran obtener una contratación pública con el consistorio de Colau. También los empleados públicos del Ayuntamiento de Barcelona deberán aplicarse el cuento. Desde ya tendrán que dejar de decir «persona negra, inmigrante, gitano, mariconada o abuelo», entre otras muchas expresiones. Según el partido En Comú Podem (y así aparece en la guía), estas expresiones o sustantivos son un insulto. A cambio, propone un listado de palabras sustitutas que ya se pueden consultar en la propia web del Ayuntamiento catalán. Pero mejor vayamos por partes.

Racismo

Tras destacar que un “tercio de la ciudadanía de Barcelona proviene de orígenes y contextos culturales diversos” y indicar que las “razas no existen, el racismo sí”, la publicación recoge las expresiones que usamos habitualmente como “consecuencia directa del etnocentrismo y el racismo” y propone alternativas:

– Persona inmigrante. Usemos persona migrante. La migración es un proceso que empieza y acaba. No es por sí mismo un rasgo definitorio.

– Inmigrante ilegal. Usemos persona en situación (administrativa) irregular. Ninguna persona es ilegal.

– Persona de color/ negrito. Cambiémoslo por persona negra / persona racializada / persona afrodescendiente. En español persona de color se considera un eufemismo. El uso de diminutivos implica infantilización y menosprecio.

– Moro / mora. Propone sustituirlo por persona del Magreb / persona marroquí / persona argelina… porque moro es un insulto.

– Terrorismo islámico. Apuesta por usar el nombre del grupo terrorista en concreto sin asociarlo a todo el islam o reducir la yihad a la violencia.

– Raza gitana. Lo correcto es etnia gitana o pueblo gitano.

Tampoco se debería comprar en el chino. Se compra en la tienda o en el nombre de la tienda.

Género y LGTBI

La guía comienza este apartado pidiendo a sus lectores que abran más puertas, dado que un sistema binario es excluyente. Además,” nuestra sociedad patriarcal tiene una visión del mundo y de la cultura que considera todo lo masculino como universal y por encima del resto de géneros; eso fomenta la desigualdad”, concluye.

Así, habla de expresiones excluyentes que propone sustituir por otras más correctas. Se acabó decir “que le den por el culo” que reemplazaremos por “vete a freír espárragos”. Tampoco diremos “esto es una mariconada”, sino “esto es una tontería”. Y por supuesto desterraremos “¡Lloras como una niña!” y diremos “¡Grita y llora tanto como quieras!”.

La guía también pide erradicar “expresiones no respetuosas”, no se debería hablar de “cambio de sexo” sino de “operaciones de afirmación de género”.

Personas con discapacidad o diversidad funcional

Los consejos para usar una comunicación respetuosa para incluir y visibilizar a las personas con discapacidad son los siguientes:

– Discapacidad / incapacidad. Persona con discapacidad / persona en situación de discapacidad. Es decir, poner énfasis en la persona y no en la discapacidad.

– Deficiente / mongólico. Persona con discapacidad intelectual mongólico

– Minusválido. Persona con discapacidad física / persona con movilidad reducida

Y recuerda que una persona sin discapacidad no es “normal” frente a una persona que tiene discapacidad. El concepto de “normalidad” es otra forma de discriminación y exclusión.

Salud mental

Las expresiones no respetuosas como demente/ loco/ trastornado/ enfermo mental/ esquizofrénico han de remplazarse por “persona que tiene un diagnóstico de…”, “persona con problemas de salud mental”, “personas que tienen o conviven con un trastorno mental”…

Y nunca digamos “pareces bipolar”, dado que frivoliza la salud mental. Hay una palabra para definir lo que queremos decir: voluble.

La guía insiste en cómo el lenguaje no inclusivo de los medios de comunicación puede condicionar nuestro pensamiento, sin olvidarse de la importancia de la elección de las imágenes.

 
Para miccionar y no echar gota

"También nos ilustra el Ayuntamiento sobre lo negativo que puede ser aludir al terrorismo islámico yihadista, porque lo correcto es especificar que se trata de Al Qaeda, del Dáesh, de Boko Harán…; me imagino que, si tuviéramos la desgracia de un nuevo atentado como el de las Ramblas de hace dos años, la señora Colau investigaría a fondo a qué facción se le atribuye la masacre, antes de comparecer ante los medios…".

Cuando hace ya casi un cuarto de siglo (¡cómo pasa el tiempo!), James Finn Garner publicó sus Cuentos infantiles políticamente correctos, no podíamos suponer que una entidad tan seria y respetable como el Ayuntamiento de Barcelona iba, no a plagiar su ingenio, cosa imposible, pero sí a intentar un vulgar seguidismo ramplón. Y es que la realidad supera a la ficción.

Antes de seguir adelante y a fuer de objetivo y sincero, confieso que aún no tengo el documento oficial del que hablaré en mi poder; he acudido a una oficina municipal y el funcionario, con sonrisa socarrona, me ha dicho que no disponía de ejemplares; a mí me ha llegado la noticia por diversos correos electrónicos, varios de ellos fiables. Me baso, pues, en este aluvión informativo personal y en la coincidencia de contenido de todos ellos, por lo que descarto que se trate de una fake new, bulo o como ustedes gusten llamarlo. Por si las moscas, he dulcificado el título del artículo, aunque quede cursi.

Según parece, el Consistorio, que preside otra vez Ada (Inmaculada) Colau, ha editado una especie de manual de estilopara uso obligado de los funcionarios y de aquellas empresas que aspiren a contrataciones públicas; de momento, creo que no es de imposición rigurosa para el ciudadano, pero todo se andará.

Se trata de una guía de lenguaje inclusivo -una más-, pero, en este caso, tanto la crudeza de los términos como su ñoñería galopante, delatan la calidad e inteligencia de sus redactores. Como decía Finn Garner, se procuran corregiractitudes inadvertidamente sexistas, racistas, culturalistas, intelectualistas, socioeconomicistas, etnocéntricas, falocéntricas, heteropatriarcales o discriminatorias…y bastan algunos botones de muestra para transformar lo que era el humorismo satírico del escritor anglosajón en un dislate municipal.

En el apartado a favor del multiculturalismo (esa impronta que está consiguiendo, junto a la baja natalidad, la Gran Sustitución de las poblaciones europeas), se afirma en el documento de marras que las razas no existen, el racismo sí, sesuda afirmación científica donde las haya; así, no se puede decir raza o etnia gitana, sino pueblo gitano o romaní; no puedo ir a comprar al paki o al chino, sino que antes me he de asesorar del nombre del establecimiento; queda prohibida la voz inmigrante, pues todos somos migrantes; en la misma línea, no existen inmigrantes ilegales, sino personas en situación administrativa no regularizada; moro es palabra tabú y un insulto (todos creíamos que venía de mauro, pero en fin…), como la denegro, que debe ser sustituida por afrodescendiente.

(Permítanme un paréntesis procedente de mis recuerdos de profesor novato: tenía en clase a un simpático y estudioso alumno guineano, que saltó de su asiento cuando un compañero habló de los de color; dijo riéndose que si alguien le veía de algún color, que él era negro y a mucha honra…Cierro la evocación y el paréntesis. De nada)

También nos ilustra el Ayuntamiento sobre lo negativo que puede ser aludir al terrorismo islámico yihadista, porque lo correcto es especificar que se trata de Al Qaeda, del Dáesh, de Boko Harán…; me imagino que, si tuviéramos la desgracia de un nuevo atentado como el de las Ramblas de hace dos años, la señora Colau investigaría a fondo a qué facción se le atribuye la masacre, antes de comparecer ante los medios…

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Es sumamente aleccionador el apartado referente al sexismo, la homofobia y esas cosas: en lugar del popular abuelos oabuelas, se debe decir personas mayores y está vetado añadir el adjetivo soltera añadido a madre; como guinda para los ciudadanos, se propone que la cruda expresión que te den por el culo (con perdón) sea reemplazada por vete a freír espárragos, con el fin de respetar todas las opciones sexuales.

Nada de proferir esto es una mariconada, pues queda mucho mejor decir esto es una tontería; para no aburrirles con más ejemplos, nunca se diga a un niño varón lloras como una niña, sino llora cuanto quieras, tal como hizo la señora alcaldesa en su toma de posesión al ser abucheada por los separatas por haber aceptado los votos de Valls.

Para terminar, no me resisto a una comparación algo odiosa: cuando a Rafael García Serrano le secuestraron su novela La fiel Infantería, que había obtenido el Premio Nacional de Literatura, el censor eclesiástico se hinchó de subrayar con lápiz rojo mil y una frases del texto y propuso su sustitución; entre ellas, el exabrupto castrense de un oficial que, en pleno bombardeo, gritó a la tropa ¡Adelante, al que le den que se joda!; proponía el celoso vigilante de la moral que se reemplazase por …al que le den que se fastidie.

Nada ha cambiado, pues: quizás las negras sotanas de los severos censores de entonces por las vestimentas arcoíris yprogres de los actuales. En ambos casos, se trata de puritanismo, hipocresía y estupidez sin cuento.

No hace falta añadir que un servidor seguirá hablando como le dé la real gana.