Un hombre se enfrenta a una posible condena a 22 años de cárcel acusado de matar junto a su hijo -que está en paradero desconocido- a un okupa del bloque donde todos ellos residían. Según la Fiscalía, habrían cometido el crimen a golpes utilizando ladrillos y una barra de hierro con los que propinaron una brutal paliza a la víctima.
Los hechos sucedieron sobre las seis de la tarde del 21 de diciembre de 2019 en un inmueble situado en la calle Callejón de Morales, en Torremolinos. La víctima mantuvo una discusión con el acusado, de origen marroquí y de 56 años, quien a su vez avisó a su hijo para que interviniera.
Al parecer, el móvil de la agresión habría sido la venganza. Según la Fiscalía, aprovechando que la víctima estaba en el suelo, se subieron a horcajadas sobre ella para «impedir que se defendiera» y la golpearon «en repetidas ocasiones» en la cabeza y en la cara con una barra de hierro y varios ladrillos que había en la habitación.
El hombre sufrió múltiples lesiones en el rostro y en las manos, entre ellas una fractura en la base del cráneo que motivó una parada cardiorrespiratoria por traumatismo craneoencefálico severo y desencadenó la hemorragia que finalmente le causó la muerte por asfixia.
Además, le rompieron las dos tibias, lo que «imposibilitó la huida para evitar la agresión a la que era sometido», detalla el Ministerio Público en su escrito de conclusiones provisionales cara al juicio, que se celebra este mes por el procedimiento del tribunal del jurado.
Tras el crimen, el joven se marchó a su domicilio, donde le esperaban unos amigos -chico y chica, ambos veinteañeros- que también se sentarán en el banquillo por encubrimiento. Según el fiscal, ambos sabían que él había intervenido en la agresión y, pese a ello, «coadyuvaron con el mismo para ocultar las ropas que portaba y facilitar su huida del lugar».
Una patrulla de policía interceptó al padre, que fue detenido e ingresó en prisión provisional, donde continuaba a fecha del escrito de acusación, pero no pudieron localizar al hijo, que sigue desaparecido. De hecho, hay una orden de busca y captura internacional contra él para sentarlo en el banquillo por la brutal agresión.
Para el fiscal, los hechos constituyen un delito de asesinato, por el que solicita 22 años de cárcel para el padre -no se formula acusación contra el hijo al no estar localizado- y 10 de libertad vigilada con una orden de alejamiento de 500 metros respecto a la madre y la hermana del finado, para las que pide indemnizaciones de 45.000 y 18.000 euros, respectivamente. También insta a que, en caso de ser condenado, siga un programa formativo para el respeto a la vida de los otros y la erradicación de la violencia.
Para los amigos del hijo, el Ministerio Público solicita al tribunal que les imponga una pena de dos años de prisión por delito de encubrimiento.
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Los hechos sucedieron sobre las seis de la tarde del 21 de diciembre de 2019 en un inmueble situado en la calle Callejón de Morales, en Torremolinos. La víctima mantuvo una discusión con el acusado, de origen marroquí y de 56 años, quien a su vez avisó a su hijo para que interviniera.
Al parecer, el móvil de la agresión habría sido la venganza. Según la Fiscalía, aprovechando que la víctima estaba en el suelo, se subieron a horcajadas sobre ella para «impedir que se defendiera» y la golpearon «en repetidas ocasiones» en la cabeza y en la cara con una barra de hierro y varios ladrillos que había en la habitación.
El hombre sufrió múltiples lesiones en el rostro y en las manos, entre ellas una fractura en la base del cráneo que motivó una parada cardiorrespiratoria por traumatismo craneoencefálico severo y desencadenó la hemorragia que finalmente le causó la muerte por asfixia.
Además, le rompieron las dos tibias, lo que «imposibilitó la huida para evitar la agresión a la que era sometido», detalla el Ministerio Público en su escrito de conclusiones provisionales cara al juicio, que se celebra este mes por el procedimiento del tribunal del jurado.
Tras el crimen, el joven se marchó a su domicilio, donde le esperaban unos amigos -chico y chica, ambos veinteañeros- que también se sentarán en el banquillo por encubrimiento. Según el fiscal, ambos sabían que él había intervenido en la agresión y, pese a ello, «coadyuvaron con el mismo para ocultar las ropas que portaba y facilitar su huida del lugar».
Una patrulla de policía interceptó al padre, que fue detenido e ingresó en prisión provisional, donde continuaba a fecha del escrito de acusación, pero no pudieron localizar al hijo, que sigue desaparecido. De hecho, hay una orden de busca y captura internacional contra él para sentarlo en el banquillo por la brutal agresión.
Para el fiscal, los hechos constituyen un delito de asesinato, por el que solicita 22 años de cárcel para el padre -no se formula acusación contra el hijo al no estar localizado- y 10 de libertad vigilada con una orden de alejamiento de 500 metros respecto a la madre y la hermana del finado, para las que pide indemnizaciones de 45.000 y 18.000 euros, respectivamente. También insta a que, en caso de ser condenado, siga un programa formativo para el respeto a la vida de los otros y la erradicación de la violencia.
Para los amigos del hijo, el Ministerio Público solicita al tribunal que les imponga una pena de dos años de prisión por delito de encubrimiento.
Acusan a un hombre y a su hijo de matar a ladrillazos a otro okupa del edificio donde vivían en Torremolinos | Diario Sur
El padre se enfrenta a una posible condena a 22 años de cárcel, mientras que el joven permanece huido y se ha dictado orden de busca y captura internacional contra él