Absuelto el ex líder de las Juventudes Socialistas por el abuso de una niña de 2 años de su familia

La Audiencia Provincial de Alicante ha absuelto al ex líder de las Juventudes Socialistas de Elche, Alejandro Díaz, del delito de abuso sexual de una niña de dos años de su entono familiar más próximo del que venía siendo acusado y por el que la Fiscalía pedía cinco años de prisión. El fallo, al que ha tenido acceso EL MUNDO, argumenta que esta decisión viene dada, expone, "ante la ausencia de pruebas de cargo suficientes que pudieran desvirtuar la presunción de inocencia que protege a todo inculpado".

De esta manera, Díaz, representado por el letrado José Luis Sánchez Calvo, firma su primera 'victoria' judicial ya que todavía tiene pendiente otro juicio por el almacenamiento, consumo y distribución de un paquete de imágenes de adultos violando a bebés recién nacidos por el que se enfrenta a nueve años de cárcel. Se trata del proceso matriz, el que sacó a la luz los presuntos abusos sexuales a la niña de los que ahora ha sido exonerado.

Las imágenes y los comentarios que presuntamente el joven hacía a un interlocutor -"los imagino gritando y llorando mientras los violo. Un recién nacido clavado", tal como consta en el sumario- llevaron al llanto y al vómito a la Policía, que pronto destacó que era el caso de pedofilia más crudo al que se había enfrentado en los últimos 25 años.

Los agentes pudieron llevar el asunto del abuso a la pequeña al juzgado a partir, precisamente, de una conversación intervenida en el ordenador de Díaz a raíz de su detención por el consumo y distribución de los vídeos de los bebés.

En ese diálogo al que el tribunal no le ha dado validez reconocía a su interlocutor -y también se jactaba- de haber consumado el abuso a la niña y le decía que todavía estaba junto a él en la habitación. Sin embargo, la Audiencia de Alicante no da credibilidad a este testigo y sí a los testimonios de la madre de la pequeña, familia de Alejandro Díaz, quien siempre ha negado que su hija fuera víctima de abuso.

"La Sala, aplicando las reglas de la sana crítica, ha considerado verosímiles (sin incurrir en contradicciones) tanto las respuestas de la madre de Alejandro como, sobre todo, las de su hermana". Así, tampoco el tribunal ha estimado uno de los informes psicológicos a los que fue sometida la pequeña así como su fiabilidad.

"Es indeterminada la credibilidad de la niña. Pero, sobre todo, que la menor solo manifiesta algún extremo sobre su tío cuando, al final de la exploración y con evidentes signos de cansancio, se le realizan preguntas directas sobre el mismo". Además, se apoya en los criterios de otra psicóloga que también la exploró. "Afirma que la menor no ha mostrado signos de agresión, ni abuso sexual por ninguna persona de su entorno".

Alejandro Díaz fue detenido en julio de 2017 y la juez le envió a prisión. Sólo un mes más tarde, su abogado consiguió que saliera en libertad bajo una fianza de 20.000 euros. En la sentencia por el que Díaz queda exonerado del abuso sexual, la Audiencia respalda las tesis del letrado Sánchez Calvo.

 

Tres años para el ex líder de las Juventudes Socialistas por distribuir vídeos de adultos violando a recién nacidos​

Alejandro Díaz -ex líder de las Juventudes Socialistas de Elche (Alicante) y el hombre que marcó un antes y un después para los agentes de la Policía Nacional especialistas en asuntos de pedofilia por la crueldad del material que se le intervino- ha claudicado.

Ante la evidencia de las pruebas acumuladas en su contra y la petición de nueve años de prisión por parte de la Fiscalía, Díaz ha reconocido ante el juez que visionaba y distribuía imágenes de adultos violando a recién nacidos así como fotografías de torturas a bebés a unos niveles difíciles de comprender.

Lo ha hecho buscando una rebaja de la pena, que se vislumbraba elevada. Ha sido condenado a tres años de cárcel.

La frase de «los imagino gritando y llorando mientras los violo incorporada en las diligencias» supuso el punto de partida de una investigación en la que pronto emergieron conversaciones demoledoras e imágenes descaranadas que muchos policías fueron incapaces de visionar .

La admisión de los hechos de Díaz ha frenado el juicio y ha puesto fin a tres años de diligencias. Buena parte de los agentes describieron el caso como el peor de pedofilia al que se habían enfrentado en los últimos 25 años.

La operación desarrollada por agentes de la Comisaría General de Policía Judicial de Madrid y del Equipo de Delitos Tecnológicos del Cuerpo Nacional de Policía de Alicante arrancó en julio de 2017 con la detención de Díaz.

La juez ordenó su ingreso en prisión y en agosto le dejó en libertad tras pagar su familia una fianza de 20.000 euros.

Las diligencias posibilitaron que se iniciaran dos investigaciones judiciales más: una por abuso a una menor de su círculo íntimo, una niña de dos años, y otra por presuntos abusos a niños saharahuis que iban a Elche a pasar el verano.

La primera de ellas llegó a juicio, celebrado el pasado mes de marzo. Díaz fue absuelto. Era difícil coser una condena porque no había testigos salvo unas conversaciones y la niña.

La segunda se archivó ante la imposibilidad de localizar a los niños saharauis sobre los que la Policía alertó tras analizar su ordenador.

La única investigación que ha acabado en condena ha sido la del consumo, almacenaje y distribución de los vídeos en los que se violaba a bebés. Las pruebas eran irrefutables.

Díaz dio rienda suelta a la severa pedofilia que le atribuyen los investigadores a través de Skype, un programa que no tiene los niveles de encriptamiento que los que suelen usar los usuarios de pornografía infantil. No era un experto y por eso no tardaron en localizarlo.

Su peregrinaje en la Red hizo que todas las alarmas saltaran. Pronto, los agentes descubrieron a un joven muy activo que llevaba al menos dos años consumiendo y distribuyendo violaciones a bebés recién nacidos y también torturas.

No tardaron en advertir también que este asunto tenía un plus de monstruosidad al que nunca antes se habían enfrentado pese a su dilatada experiencia. Estaban en lo cierto.

El Grupo II de Protección al Menor de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial de Madrid se apresuró a dar el aviso al Equipo de Delitos Tecnológicos de la Comisaría de Alicante. El rastreo los llevó hacia un ordenador ubicado en una casa de Elche: la de los padres de Alejandro, con los que vivía.

Después, le detuvieron y los socialistas valencianos le suspendieron de militancia.