El giro ideológico de Pablo Iglesias y de Podemos, ahora en coalición con Izquierda Unida, es destacable. Poco tiene que ver el programa que ahora defiende Iglesias y su candidatura, Unidos Podemos, con el que concurrió en las elecciones europeas de 2014, las primeras a las que se presentó.
El entonces partido emergente se convirtió en la revelación de los comicios con una propuesta que buscaba romper con la 'casta', la troika y las obligaciones europeas: se defendía una reestructuración de la deuda y el impago de las partes “ilegítimas”, una renta para todo ciudadano “por el mero hecho de serlo”, la nacionalización de sectores estratégicos o un referéndum sobre la salida de la OTAN.
Conforme se ha ido construyendo como partido, Podemos ha prescindido de estas medidas: ahora se propone un complemento salarial para colectivos vulnerables, las nacionalizaciones se dejan a una medida “excepcional” y se aboga por redefinir el plazo de la deuda.
Tampoco se habla ya de elaborar una Constitución desde cero, sino por una reforma profunda de la actual. Las referencias a Venezuela se minimizan: de defender la gestión de Chávez, Iglesias insiste en que solo viajó al país latinoamericano en tres ocasiones- y la ideología se transforma. Si en 2012, el dirigente morado declaró ser comunista, ahora lo que reclama es liderar la “nueva socialdemocracia”.
La ambigüedad es evidente en el caso de Cataluña, cuestión en la que el partido adapta o matiza el discurso a conveniencia. Hace unos días, en el arranque de campaña en Barcelona, Iglesias defendió sin ambajes el referéndum de autodeterminación. Después, en el debate a cuatro se suavizó en busca del acuerdo con el PSOE y aseguró estar dispuesto a escuchar otras propuestas.
El discurso sobre sus adversarios, en especial con el PSOE, ha ido cambiando también según los tiempos electorales. Aquel Iglesias que arremetía ferozmente contra la 'casta' de populares y socialistas dio paso a otro con “mano tendida” a Sánchez. El líder de Podemos admite que, incluso con sorpasso, el acuerdo con el PSOE, al que se refiere como “aliado”, será su única opción para formar gobierno.