Estoy leyendo el libro de un buen amigo, José Antonio Bielsa Arbiol, que es una manual de supervivencia, como él mismo titula: “Cómo sobrevivir al Nuevo Orden Mundial, Un manual de trinchera”, necesario para ubicarse en el entorno, no equivocarse, y no dejarse llevar como manada; es decir, no ser “hombre masa” y pensar por si mismo. Cosa necesaria para poder tener una idea aproximada de lo que está ocurriendo y una evaluación adecuada de la realidad que nos afecta.
Voy a hacer un par de citas para situarnos en una aproximación al problema:
Dice… “Existe una pirámide de poder y subordinación [sobre] los siguientes puntos de integración, cohesionados en un fin común: a) que existe una conspiración internacional de signo sionista muy avanzada en marcha, en los niveles más altos de la estructura; b) que dicha conspiración dirige/articula otras tantas conspiraciones llevadas a cabo por sociedades masónicas y para masónicas con el poder suficiente como para controlar y dirigir desde la sombra de la sombra los organismos internacionales; y c) que dichos organismos internacionales manipulan e influyen a su vez <> en un entorno de gran confusión las instituciones de los Estados soberanos en todas y cada una de las parcelas de su vida política, económica, social y religiosa.” Y continúa: “[…] el objetivo empírico-pragmático de este complicadísimo galimatías consistiría ante todo en alcanzar cuatro objetivos prioritarios, a saber: a) derrotar y disolver los Estados nacionales soberanos; b) imponer su criterio de qué es la moneda (como bien en sí mismo); c) destruir todas las instituciones fundamentales de la sociedad; y d) extirpar de las sociedades los valores éticos y morales, demoliendo primero los fundamentos de la Ley Natural como previo paso hacia el estado amoral-nihilista.”
Hace tiempo que dejé de ser, o eso intento, hombre masa, y procuro leer mucho e informarme cruzando la información y contrastándola con la realidad. No sé si lo logro. Pero lo que ocurre, incluido lo del virus de laboratorio que nos afecta de forma pandémica, coincide con el diagnóstico que Antonio Bielsa hace en su libro.
No acabo de entender, y resulta un insulto a la inteligencia, lo que hemos visto estos días atrás. Recorramos los hechos: El domingo se realizaron múltiples manifestaciones de gente estúpida e inconsciente, en favor de un feminismo exaltado, sin considerar el efecto pandémico que eso contrae para la salud pública y para la extensión exponencial del virus que llaman coronavirus pero que otras versiones dicen que es otra cosa. A esas manifestaciones acudieron ministras de este Gobierno, que es cuando menos irresponsable; el cual animó a asistir a la gente, de forma masiva.
Simultáneamente, Vox, partido al que voto, comete el grave error de convocar en Vista Alegre a una masa de ciudadanos que se reúne en un recinto donde el contagio entre personas ha podido ser también exponencial. Yo no entiendo nada.
Al cabo de cuarenta y ocho horas, el Gobierno se reúne y, dando un giro copernicano, dicta una serie de medidas de carácter excepcional para frenar la difusión del virus. Tanta contradicción exigiría la dimisión inmediata de un Gobierno que actúa como una ameba en función de estímulos, sin un plan previo. No tiene sentido, salvo mala fe, que de un día para otro cambie de rumbo de una forma tan escandalosa.
Por otra parte, en Madrid y País Vasco, por ahora, se cierran los establecimientos educativos, pero no se ponen restricciones a las relaciones interindividuales de ese alumnado que pulula por la calle y forma grupos como si estuviera de vacaciones, con lo cual el contagio que se evita en los recintos escolares se produce en la calle. Por tanto, no se logra ningún efecto práctico. Así empezaron en Italia y han tenido que confinar a cientos de miles de personas en sus casas porque la pandemia no se contenía.
Yo no sé si será exagerado, o fuera de la realidad, pero el autor del libro citado concluye su primer capítulo de “Como sobrevivir al nuevo Orden Mundial” con esta frase… “Finalmente, y liquidado el capital espiritual europeo, ya solo quedaría extender dicho genocidio al resto del orbe, reduciendo la población mundial a unos 500 millones de habitantes, según las proyecciones canónicas surgidas tras la Conferencia de Bucarest (1974). Para ello los “amos del mundo” (en feliz expresión de Cristina Martín) podrán valerse de las tácticas típicas (guerras demográficas, planificación familiar, políticas totalitarias, etc.) o de otras nuevas (incubando nuevas enfermedades mortales de diseño, pandemias, guerra bacteriológica, etc.) Este inenarrable proceso, a largo plazo, llevará algunos siglos en el mejor de los supuestos ideales”.
Yo solamente analizo realidades, aunque la visión de estas es siempre subjetiva.
Yo ni quito ni pongo. Cada cual es libre de pensar lo que quiera.
www.elcorreodemadrid.com
Voy a hacer un par de citas para situarnos en una aproximación al problema:
Dice… “Existe una pirámide de poder y subordinación [sobre] los siguientes puntos de integración, cohesionados en un fin común: a) que existe una conspiración internacional de signo sionista muy avanzada en marcha, en los niveles más altos de la estructura; b) que dicha conspiración dirige/articula otras tantas conspiraciones llevadas a cabo por sociedades masónicas y para masónicas con el poder suficiente como para controlar y dirigir desde la sombra de la sombra los organismos internacionales; y c) que dichos organismos internacionales manipulan e influyen a su vez <> en un entorno de gran confusión las instituciones de los Estados soberanos en todas y cada una de las parcelas de su vida política, económica, social y religiosa.” Y continúa: “[…] el objetivo empírico-pragmático de este complicadísimo galimatías consistiría ante todo en alcanzar cuatro objetivos prioritarios, a saber: a) derrotar y disolver los Estados nacionales soberanos; b) imponer su criterio de qué es la moneda (como bien en sí mismo); c) destruir todas las instituciones fundamentales de la sociedad; y d) extirpar de las sociedades los valores éticos y morales, demoliendo primero los fundamentos de la Ley Natural como previo paso hacia el estado amoral-nihilista.”
Hace tiempo que dejé de ser, o eso intento, hombre masa, y procuro leer mucho e informarme cruzando la información y contrastándola con la realidad. No sé si lo logro. Pero lo que ocurre, incluido lo del virus de laboratorio que nos afecta de forma pandémica, coincide con el diagnóstico que Antonio Bielsa hace en su libro.
No acabo de entender, y resulta un insulto a la inteligencia, lo que hemos visto estos días atrás. Recorramos los hechos: El domingo se realizaron múltiples manifestaciones de gente estúpida e inconsciente, en favor de un feminismo exaltado, sin considerar el efecto pandémico que eso contrae para la salud pública y para la extensión exponencial del virus que llaman coronavirus pero que otras versiones dicen que es otra cosa. A esas manifestaciones acudieron ministras de este Gobierno, que es cuando menos irresponsable; el cual animó a asistir a la gente, de forma masiva.
Simultáneamente, Vox, partido al que voto, comete el grave error de convocar en Vista Alegre a una masa de ciudadanos que se reúne en un recinto donde el contagio entre personas ha podido ser también exponencial. Yo no entiendo nada.
Al cabo de cuarenta y ocho horas, el Gobierno se reúne y, dando un giro copernicano, dicta una serie de medidas de carácter excepcional para frenar la difusión del virus. Tanta contradicción exigiría la dimisión inmediata de un Gobierno que actúa como una ameba en función de estímulos, sin un plan previo. No tiene sentido, salvo mala fe, que de un día para otro cambie de rumbo de una forma tan escandalosa.
Por otra parte, en Madrid y País Vasco, por ahora, se cierran los establecimientos educativos, pero no se ponen restricciones a las relaciones interindividuales de ese alumnado que pulula por la calle y forma grupos como si estuviera de vacaciones, con lo cual el contagio que se evita en los recintos escolares se produce en la calle. Por tanto, no se logra ningún efecto práctico. Así empezaron en Italia y han tenido que confinar a cientos de miles de personas en sus casas porque la pandemia no se contenía.
Yo no sé si será exagerado, o fuera de la realidad, pero el autor del libro citado concluye su primer capítulo de “Como sobrevivir al nuevo Orden Mundial” con esta frase… “Finalmente, y liquidado el capital espiritual europeo, ya solo quedaría extender dicho genocidio al resto del orbe, reduciendo la población mundial a unos 500 millones de habitantes, según las proyecciones canónicas surgidas tras la Conferencia de Bucarest (1974). Para ello los “amos del mundo” (en feliz expresión de Cristina Martín) podrán valerse de las tácticas típicas (guerras demográficas, planificación familiar, políticas totalitarias, etc.) o de otras nuevas (incubando nuevas enfermedades mortales de diseño, pandemias, guerra bacteriológica, etc.) Este inenarrable proceso, a largo plazo, llevará algunos siglos en el mejor de los supuestos ideales”.
Yo solamente analizo realidades, aunque la visión de estas es siempre subjetiva.
Yo ni quito ni pongo. Cada cual es libre de pensar lo que quiera.
¿Qué está ocurriendo realmente? ¿Es posible saberlo?. Por Ernesto Ladrón de Guevara
Estoy leyendo el libro de un buen amigo, José Antonio Bielsa Arbiol, que es una manual de supervivencia, como él mismo titula: “C&...