Sánchez anuncia un plan de salud mental dotado con 100 millones y un teléfono 24 horas para prevenir el suicidio

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este sábado 9 de octubre un Plan de Acción 2021-2024 de Salud Mental que estará dotado con 100 millones de euros.

"La salud mental es una prioridad para este Gobierno. Desde el año 2009 no se renueva la estrategia de salud mental, es una hoja de ruta que pretenden avanzar con pasos afianzados hacia la mejora de la salud mental", ha señalado Sánchez durante su intervención en el acto institucional 'Salud Mental y Covid 19. Plan de Acción' celebrado en el Palacio de la Moncloa.

Sánchez ha resaltado que, entre otras medidas, este plan impulsará la formación sanitaria en salud mental, lanzará una campaña para visibilizar los problemas de salud mental y se creará un teléfono 24 horas para ofrecer atención y apoyo ante la conducta suicida.

Asimismo, el presidente del Ejecutivo ha anunciado que van a incorporar la especialidad de psiquiatría infantil a la formación sanitaria especializada, sumando estas plazas a las ya ofertadas anteriormente.

"El Gobierno hoy presenta el Plan de Acción 2021-2024 de Salud Mental, que va a contar con una dotación de 100 millones con acciones concretas que van a ser fruto del consenso y refrendadas por el Consejo Interterritorial", ha apuntado Sánchez.

El presidente del Gobierno ha hecho hincapié en la necesidad de mejorar la atención a la salud mental que, en sus palabras, "debe ser de calidad tanto en atención hospitalaria como atención primaria", y ha apostado por impulsar la formación sanitaria especializada en salud mental.

En cuanto a la promoción del bienestar emocional, ha asegurado que van a poner el foco en la infancia y en la adolescencia y que se van a centrar en los grupos sociales más vulnerables. "Tenemos que analizar los problemas, hacerles frente con el apoyo de las sociedades científicas y el apoyo de la sociedad civil", ha precisado.

En la misma línea, Sánchez ha insistido en la "necesidad urgente" de un sistema sólido de prevención, promoción y atención de la enfermedad mental: "Nadie está a salvo, necesitamos una sociedad que facilite, alivie las vidas de estas personas y de los que les rodean, con un compromiso sanitario y político donde podamos afrontar este gran reto que tenemos por delante".

Además, ha advertido de que la normalización de los problemas de salud mental pueden "acarrear problemas mayores y más grandes" por lo que ha incidido de la importancia de "pasar del silencio al debate y del debate a la acción".

"No podemos normalizar que tantas personas necesiten pastillas para poder dormir o para levantarse y vivir. No podemos normalizar que el trabajo produzca ansiedad ni que el sufrimiento se viva en soledad. Debemos dar respuesta inmediata a quienes tienen problemas de salud mental y abrir un gran debate social", ha manifestado.

En este punto, Sánchez ha alertado de que algunos datos "son muy crudos" de cuál es la realidad de la salud mental. Así, ha comentado que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2030 los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo y que más de 300 millones de personas viven con algún tipo de depresión.

"Si nos centramos en España, el 5,8% de la población confiesa sentir ansiedad y casi el mismo sufre depresión. Entre niños de cuatro a catorce años, el 13,2% corre riesgo de sufrir algún tipo de salud mental y el porcentaje es cinco puntos mayor en niños que en niñas", ha subrayado.

Igualmente, ha apuntado que el 10,8% de los españoles han consumido tranquilizantes, relajantes o pastillas para dormir. "Esto dice mucho del problema que tenemos en nuestra sociedad con la salud mental, no podemos normalizarlo. Debemos dar respuesta a este asunto y analizar las causas y el origen", ha dicho.

En cuanto a los suicidios, Sánchez ha lamentado un total de 3.671 fallecimientos en España en 2019 por este motivo. "Debemos hablar de él, visibilizarlo y actuar en consecuencia. Con la pandemia muy probablemente estos datos sean aún peores, pero todavía resulta complejo diagnosticar el impacto de la pandemia en el bienestar de la salud española", ha indicado.

CONSECUENCIAS DE LA COVID EN LA SALUD MENTAL​

En este sentido, Sánchez ha apostillado que desde que comenzó la pandemia el porcentaje de personas con pocos recursos "ha aumentado", por lo que "evidentemente ha aumentado la depresión o la falta de esperanza": "La desigualdad social tiene que ver con un aumento muy importante de los problemas de salud mental".

Los grupos que más han visto afectada su salud mental en el último año son, según ha afirmado Sánchez, los jóvenes, las personas mayores y las personas con discapacidad. Además, ha añadido que el impacto de la crisis en colectivos vulnerables "siempre es más grave".

Durante su intervención, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha destacado que hay múltiples estudios que apuntan a que las consecuencias de la Covid-19 en la salud mental "han sido importantes" y que acompañarán en los próximos años.

Precisamente, Darias ha subrayado que ahora hay "más incidencia" en la depresión y en la ansiedad y que han identificado un aumento de consumo de fármacos hipnosedantes, con mayor intensidad en las mujeres. Igualmente, ha asegurado que las personas vulnerables y el personal sanitario han sido los que "han sufrido más" las consecuencias de la Covid en la salud mental.

La ministra de Sanidad ha señalado que la Estrategia de Salud Mental incluirá acciones que combinan prevención, diagnóstico y tratamiento de personas con problemas de salud mental, con propuestas concretas.

"Queremos reconocer la importancia de las familias; el impulso a las sociedades científicas y también la labor de personas comunicadoras, creadoras, artistas y deportistas y de todas aquellas personas que ponen su coraje para superar el estigma", ha concluido Darias.

 

Los psiquiatras alertan contra la carga ideológica de la próxima ley de salud mental​

La pandemia ha servido para mostrar otra epidemia oculta, larvada durante años y sin medios para atenderla. El presidente del Gobierno, anunció ayer un plan urgente para dar respuesta inmediata a los problemas de salud mental. Anunció cien millones de euros a cuatro años y alguna medida concreta de una iniciativa que aún debe concretarse. La decisión, con muchos matices, ha sido bien recibida por los profesionales y las asociaciones de enfermos. Pero lo que más inquieta a los psiquiatras es la ley de salud mental que Podemos ha impulsado en el Congreso y ya ha sido admitida a trámite.

«Cargada de ideología», «es un auténtico despropósito», «un dislate», «una iniciativa que va en contra de todas las guías clínicas del mundo», advierten desde la Sociedad Española de Psiquiatría.

Entre otras medidas, la nueva ley defiende el derecho de la persona con un problema de salud mental a adoptar tratamientos basados solo en su consentimiento libremente otorgado. Así como a respetar siempre su autonomía y sus deseos. Esto significaría que no se podría dar un fármaco u ordenar un ingreso hospitalario si el paciente no ha consentido previamente. Si saliera adelante esa norma, tampoco se permitirán formas de coerción farmacológica o sujeciones físicas para intentar controlar a un paciente durante una crisis. «Es un despropósito desde un punto de vista médico. Una norma dictada más por sociólogos que por expertos en salud mental. Si sale adelante solo perjudicará a las familias de los enfermos», vaticina el psiquiatra José Luis Carrasco.

El tono de la ley es más social que sanitaria. «Parten de supuestos falsos, centrados en la pobreza, la opresión social, como origen de las enfermedades mentales. Están alejados de cualquier evidencia científica y de los problemas reales de las personas con trastornos mentales graves», defiende Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Ricos y pobres​

No se nombra -dice-, el cerebro, la genética o los rasgos biológicos que pueden predisponer a sufrir una enfermedad psiquiátrica. «Solo se habla de pobreza y opresión», como si la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el autismo tuvieran alguna relación con los recursos económicos. Arango recuerda los últimos datos que acaban de presentarse en un informe sobre salud mental en Europa y se demuestra claramente que existe el mismo número de trastornos mentales en países ricos como en pobres.

La ley es una iniciativa de Podemos, pero ha contado con el apoyo del PSOE en el Congreso. Pedro Sánchez se apuntó ayer al mismo discurso durante la presentación de su plan de salud mental. «La desigualdad social está relacionada con un aumento muy importante de los problemas de salud mental», advirtió.

Síntomas o trastornos​

La Sociedad Española de Psiquiatría, que agrupa al mayor número de especialistas prepara un documento para posicionarse en contra de la iniciativa legal. En él critican que no se distinga entre síntomas (tristeza, angustia...) y trastornos mentales «porque se conseguirá la psiquiatrización de fenómenos que nada tienen que ver con los trastornos mentales como los define la Organización Mundial de la Salud.

La declaración de intenciones de la ley es, en principio, inocente, tal y como la presentó Podemos: «Pretende garantizar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas y regular el acceso a una atención sanitaria y social de calidad, así como establecer las correspondientes actuaciones de los poderes públicos con el fin de lograr la plena participación e inclusión sin estigmatizaciones, ni discriminaciones».

«¿Queremos una ley de locos?»​

De aprobarse, «conseguirá todo lo contrario», asegura Arango. «No creemos que sea necesario tener una ley específica. Eso es dar por sentado que las personas con trastornos mentales deben recibir un trato distinto al del resto de pacientes. O que los profesionales de salud mental, incluidos los psiquiatras, no estén haciendo una buena labor y se deba protegerse a la sociedad de ellos», explica.

José Luis Carrasco, también presidente de los psiquiatras madrileños lo define con claridad: «Si no tenemos una ley para los enfermos del corazón o los trasplantados, por qué una de salud mental. Todas son enfermedades. ¿Queremos una ley de locos?. Llevamos décadas quitando el estigma a la salud mental e integrándola en la sanidad, como a otras enfermedades. Y ahora parece que queremos perder todo lo que hemos ganado».

Un teléfono contra el suicidio y cien millones de inversión que es «claramente insuficiente»​

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó el tono de las grandes ocasiones para presentar la nueva estrategia en salud mental del Ministerio de Sanidad. «Una hoja de ruta para avanzar con pasos afianzados hacia la mejora de la salud mental», dijo desde el Palacio de la Moncloa. El anuncio llega apuntalado con una financiación de cien millones de euros y la creación de un teléfono 24 horas de atención y apoyo a las conductas suicidas, como una de las medidas estrella. Ambas iniciativas eran peticiones muy concretas de la Sociedad Española de Psiquiatría, que el Ejecutivo quería eludir.

La estrategia inicial del Gobierno era presentar un plan de salud mental sin dotación económica, pese a las necesidades de recursos en la contratación de profesionales. Después, el Ministerio de Sanidad accedió a apoyar la estrategia con 2.500 millones de euros repartidos en los próximos cuatro años, procedentes de los fondos europeos de recuperación. «Era una cantidad ridícula con la que apenas se podría contratar más profesionales y apenas se podría utilizar en campañas de sensibilización y educación. Así que los cien millones que finalmente ha anunciado el presidente son bienvenidos. Son claramente insuficientes, pero representa un avance positivo, un paso cualitativo», asegura Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

A Arango le preocupa la escasez de profesionales con la que se enfrenta España desde hace años a un problema que se ha agravado durante la pandemia. Nuestros ratios de profesionales están muy por debajo de la media europea, tanto en número de psiquiatras, como de psicólogos y, sobre todo, de personal de enfermería especializado. Y con el presupuesto anunciado «aún seguiremos alejados de los ratios europeos», lamenta. «En nuestra especialidad no necesitamos tecnología y medicamentos costosos como requiere el tratamiento del cáncer, por ejemplo. Necesitamos profesionales especializados». Ahora confía en que el Gobierno reparta entre las comunidades este presupuesto con un carácter finalista para que no se utilice con otros fines.

Los psiquiatras habían pedido también un plan nacional contra el suicidio, como el que ya tienen 38 países en el mundo. Esta iniciativa no se ha incluido, al menos, de momento. El Gobierno sí ha aceptado otra de las propuestas: un teléfono de atención para atender conductas suicidas. Será similar al 016 para mujeres maltratadas, un servicio confidencial que no deja huella.

Sánchez insistió ayer en la «necesidad urgente» de un sistema sólido de prevención, promoción y atención a la enfermedad mental porque «nadie está a salvo». «No podemos normalizar que tantas personas necesiten pastillas para poder dormir o para levantarse y vivir. No podemos normalizar que el trabajo produzca ansiedad ni que el sufrimiento se viva en soledad», argumentó al presentar la nueva iniciativa. El plan de acción se ejecutará durante cuatro años y las acciones concretas se refrendarán con las comunidades autónomas.

 

Sánc-HEZ anuncia un plan para dar respuesta a los problemas de salud mental, el bombero pirómano​

Por si aún quedaba alguna duda de que este presidente de Gobierno que sufrimos tiene la cara más dura que el hormigón, ahora, “su persona”, nos anuncia que va a lanzar un un plan urgente para dar respuesta inmediata a los problemas de salud mental. ¡Sánc-HEZ! Como si fuera el auténtico bombero pirómano, un gobierno dirigido por alguien como él va a tratar de solucionar los problemas de salud mental. Lo que nos faltaba por ver.

Y parece que este supuesto plan no ha gustado nada a psiquiatras y profesionales sanitarios puesto que, como todo lo que hace este gobierno, dicen que tiene una gran “carga ideológica”. De hecho, tal y como publica ABC, la Sociedad Española de Psiquiatría ha utilizado calificativos tales como “cargado de ideología», “es un auténtico despropósito”, “un dislate” o “una iniciativa que va en contra de todas las guías clínicas del mundo”…

Esto es como si Stalin hubiera publicado un manual de cómo luchar contra las dictaduras o Biden otro de cómo proteger a los niños de las agresiones sexuales. Lo que estamos viendo en España de la mano de este personaje ya se está convirtiendo en una auténtica pesadilla. Clama al cielo que aguantemos todo lo que estamos aguantando de este sujeto. Los españoles nos lo tendríamos que hacer ver con urgencia puesto que nuestro nivel de “pachorrez” está llegando a extremos sumamente preocupantes.