Arde un edificio okupado en la calle Paraíso y se derrumba durante la intervención

Los vecinos de la calle Paraíso se despertaron sobresaltados durante la madrugada de ayer. Una gran columna de humo empañaba el cielo nocturno. Salía del número 15, un edificio abandonado frente a la muralla, a un lado de la Fábrica de Gas. Eran las dos y media y el inmueble, por causas que aún se están investigando, había comenzado a arder intensamente. Las primeras averiguaciones apuntan a que el fuego pudo originarse en una de las viviendas del bloque, okupada presuntamente por un ciudadano de origen marroquí que ya había sido detenido en varias ocasiones y que protagonizó un incidente similar hace apenas una semana. No hubo daños personales que lamentar. Los testigos situaron al hombre saliendo del edificio minutos después de que apareciesen las primeras llamas. Eso sí, los bomberos, que tardaron casi ocho horas en extinguirlas, vivieron momentos de tensión cuando la fachada del edificio, protegida, se derrumbó ante sus narices.

Esto último ocurrió pasadas las cinco, tal y como manifestó in situ el jefe de guardia del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de Oviedo, Óscar Fuente. Para ese entonces el reloj marcaba ya las diez y media de la mañana, el fuego había sido extinguido a base de agua y espuma y un trajín de técnicos municipales, la brigada de la Policía Científica, el arquitecto Felipe Díaz de Miranda y hasta el director general de Urbanismo, Jorge Fernández Mier, que acudió acompañado de la jefa de Licencias, Carmen del Prado, observaban lo sucedido.

«La carga de fuego fue importante», destacó Fuente. Tanto, «que terminó afectando, a través de la buhardilla, al edificio de al lado». El número 16, de donde fue desalojada una familia y trasladada a un hotel de la ciudad para pasar la noche. «Cuando estábamos actuando nos temimos que la fachada se iba a desprender y terminó haciéndolo, así que despejamos la zona», sentenció el efectivo con casco naranja. Sobre las posibles causas del incendio, Fuente matizó que bien intencionado o no, las llamas se originaron por la presencia de un hombre realizando algún tipo de fuego en el interior. La madera arde rápido.

Ya por la tarde, los bomberos y el resto de personal municipal se encargaron de limpiar los escombros y de derribar la medianera del edificio, que suponía un peligro estructural para el bloque anejo. Ahora, el personal de Urbanismo, dada la protección con la que contaba la fachada del inmueble, valorarán durante los próximos días qué hacer con él.

A pesar de ello, los bomberos coinciden en señalar que ayer hubo «suerte». Había un retén suficiente. Se cumplieron los mínimos de personal de nueve funcionarios para apagar las llamas. «Si llega a ver menos efectivos, como ocurrió en días anteriores, se habría quemado toda la calle Paraíso», contaron ayer después de que sus compañeros les llamaran para reforzar el servicio a lo largo del día.