AMD ha apostado con mucha fuerza por las APUs, una solución que integra CPU y GPU en el mismo encapsulado, y que gracias a la utilización de la arquitectura RDNA2 han dado un gran salto en rendimiento, haciendo que las gráficas dedicadas de bajo consumo, y también las de gama baja, tengan cada vez menos sentido.
Según un nuevo rumor, AMD estaría trabajando en unas nuevas APUs conocidas como Ryzen Phoenix, y estas podrían representar otro clavo en el ataúd de las soluciones gráficas dedicadas de gama baja. Esas serán las APUs de próxima generación de AMD, y por ello no estarán basadas en la arquitectura Zen 3 a nivel de CPU, y tampoco en Zen 3+, sino en Zen 4. Esto implica el uso del nodo de 5 nm, y dicho nodo debería extenderse también a la GPU integrada que traerán estas nuevas APUs.
Su GPU estará basada en la arquitectura RDNA3, lo que implicaría una mejora de rendimiento importante, aunque también se baraja la posibilidad de que se utilice la arquitectura RDNA2 con una adaptación al nodo de 5 nm, lo que permitiría mejorar el rendimiento y el consumo. Según la fuente, esta nueva GPU integrada podría tener entre 16 y 24 CUs (unidades de computación), es decir, entre 1.024 y 1.536 shaders. Una Radeon RX 6500 XT tiene 1.024 shaders, así que esto quiere decir que su rendimiento podría llegar a ser superior al de dicha tarjeta gráfica.
Para impulsar el ancho de banda, esas nuevas GPUs serán compatibles con memoria DDR5 y LPDDR5 (una fuente cita también la memoria LPDDR5X). También se comenta que utilizarán un nuevo sistema de caché unificada que permitiría mejorar el rendimiento, y un espacio de memoria unificada que recuerda al concepto utilizado en las consolas actuales (PS5 y Xbox Series X-S). Todavía no hay nada confirmado, pero si todo esto se cumple AMD podría dar uno de los mayores saltos vistos hasta el momento en el mundo de las GPUs integradas.
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Según un nuevo rumor, AMD estaría trabajando en unas nuevas APUs conocidas como Ryzen Phoenix, y estas podrían representar otro clavo en el ataúd de las soluciones gráficas dedicadas de gama baja. Esas serán las APUs de próxima generación de AMD, y por ello no estarán basadas en la arquitectura Zen 3 a nivel de CPU, y tampoco en Zen 3+, sino en Zen 4. Esto implica el uso del nodo de 5 nm, y dicho nodo debería extenderse también a la GPU integrada que traerán estas nuevas APUs.
Su GPU estará basada en la arquitectura RDNA3, lo que implicaría una mejora de rendimiento importante, aunque también se baraja la posibilidad de que se utilice la arquitectura RDNA2 con una adaptación al nodo de 5 nm, lo que permitiría mejorar el rendimiento y el consumo. Según la fuente, esta nueva GPU integrada podría tener entre 16 y 24 CUs (unidades de computación), es decir, entre 1.024 y 1.536 shaders. Una Radeon RX 6500 XT tiene 1.024 shaders, así que esto quiere decir que su rendimiento podría llegar a ser superior al de dicha tarjeta gráfica.
Para impulsar el ancho de banda, esas nuevas GPUs serán compatibles con memoria DDR5 y LPDDR5 (una fuente cita también la memoria LPDDR5X). También se comenta que utilizarán un nuevo sistema de caché unificada que permitiría mejorar el rendimiento, y un espacio de memoria unificada que recuerda al concepto utilizado en las consolas actuales (PS5 y Xbox Series X-S). Todavía no hay nada confirmado, pero si todo esto se cumple AMD podría dar uno de los mayores saltos vistos hasta el momento en el mundo de las GPUs integradas.