La mezquita de Ripoll ocultó a los Mossos su relación con los yihadistas de Barcelona tras atentado

Rosalía

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25 Nov 2010
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El secretario de la comunidad islámica Annour de Ripoll declaró ante los Mossos d’Esquadra un mes después de los atentados de Barcelona y Cambrils. Tenía mucho que decir, pues él había sido el encargado de contratar al imán que luego lideró la célula terrorista. A los investigadores les dijo que no había notado nada raro en sus discursos y que no tuvo contacto con los jóvenes terroristas desde meses antes de los ataques. Sin embargo, cuando los investigadores analizaron su registro de llamadas, descubrieron que al menos esto último no era cierto.

El responsable de la comunidad religiosa, llamado Hammou Minhaj, de 31 años y nacido en Marruecos, acudió voluntariamente a dar explicaciones ante los agentes el 18 de octubre de 2017, según el informe policial que obra en el sumario al que ha tenido acceso 'Vozpópuli'. Explicó que los rezos y discursos del imán Abdelbaki Es Satty “no fueron nunca radicales”, sino “los habituales en todas las mezquitas”. También dijo que, de la célula yihadista, sólo tenía trato con los hermanos Omar y Mohamed Hichamy y los hermanos El Hussaine y Younes Abouyaaqoub. Los tres primeros murieron en Cambrils y el último en Subirats tras provocar la masacre en la Rambla.

Según explicó, les conocía de jugar al fútbol en Ripoll, de ver algún partido en el bar o porque los Abouyaaqoub en concreto eran primos de su mujer. Pero Minhaj aclaró a los Mossos que llevaba meses sin tener ninguna relación con ellos, concretamente desde el mes de enero cuando una grave enfermedad de su mujer le apartó de la mezquita para dedicarse a cuidarla en su casa. El resto de su declaración hizo por desmarcarse de los ataques, dijo no entender cómo podía haber pasado y apuntó al imán que él mismo había contratado como culpable de haber “lavado el cerebro” a esos jóvenes.

269 llamadas a los terroristas

Sin embargo, los Mossos d’Esquadra plasmaron en ese informe sus dudas al respecto de esta persona. “Esta instrucción considera que Hammou Minhaj podría tener conocimiento de éste adoctrinamiento a jóvenes de su comunidad, así como de la planificación de las acciones terroristas que con posterioridad se perpetrarían”, dice el documento policial. Por ello procedieron a analizar las llamadas de su teléfono durante el último año y descubrieron “que mantuvo contacto telefónico habitual con prácticamente todos los miembros de la célula terrorista, en contraposición a su manifestación donde dijo conocer sólo a tres de ellos”.

En el estudio se documentan al menos nueve llamadas entre este secretario de la comunidad religiosa de Ripoll y seis integrantes de la célula, incluido el imán. En total son 269 comunicaciones a lo largo de un año, muchas de ellas en semanas o días previos a los atentados. Incluso llamó al autor del atentado de la Rambla, Younes Abouyaaquoub el mismo día 17 de agosto horas después de que arrollase a una multitud en el centro de Barcelona causando numerosas víctimas mortales. La noticia ya estaba en todas partes y se sabía que el terrorista estaba huido.

“Resulta evidente que este intento de comunicación (de 1 segundo de duración) muestra el interés de Hammou Minhaj por conocer de la situación de Youness Abouyaaqoub que se encontraba en plena huida como autor del atentado”, concluyen los Mossos, que destacan como la mayoría de relaciones las tuvo con “los principales líderes de la célula”, el imán, el terrorista de la Rambla y los hermanos Hichamy. “Por otra parte, cabe destacar que Minhaj disponía de más teléfonos de los miembros de la célula terrorista, de los que manifestó en su declaración ante la policía, como así refleja el estudio y análisis de sus comunicaciones”, zanja el informe.

Pincharon su teléfono

Los Mossos remitieron estas pesquisas al juez de la Audiencia Nacional que investigaba el caso, Fernando Andreu, para que les autorizase a pinchar el teléfono de este responsable religioso de Ripoll. La fiscal, Ana Noe, se mostró a favor de esta petición y el magistrado la concedió el 14 de noviembre por el tiempo de un mes, pero la fue prorrogando hasta el mes de julio de este año. En un nuevo informe remitido por los Mossos al juez este verano le solicitaron el cese de los pinchazos sobre este teléfono al entender que “el contenido de las diferentes comunicaciones que se están registrando hasta la fecha no está relacionado directamente con los hechos investigados”.

Por este atentado la Audiencia Nacional ha procesado a tres de los investigados de Barcelona (los únicos del grupo que siguen con vida), pero les excluye del plan precipitado que se llevó a cabo el 17-A en la Rambla de la ciudad condal y Cambrils que costó la vida a 16 personas. Los tres presuntos yihadistas se sentarán en el banquillo por integración en organización terrorista, fabricación y depósito de explosivos y estragos terroristas en grado de tentativa, pero ninguno de ellos tendrá que responder específicamente por los ataques.

La mezquita de Ripoll ocultó a los Mossos su relación con los yihadistas de Barcelona tras el atentado