No encuentro la mascota de ft

Tema en 'General' iniciado por Darki, 7 Nov 2012.

  1. :roto2: estaría bien
     
  2. [img width=424 height=480]http://i.imgur.com/aem9V.jpg[/img]

























































    es broma xdxd Solo tengo esta, no la original

    [img width=314 height=480]http://i.imgur.com/Oapgj.png[/img]
     
  3. Pero donde la has perdido?
     
  4. ese culito es tuyo kat??
     
  5. novedad, si lo tuvo makis de avatar durante meses :roto2nuse:
     
  6. xD!
     
  7. denigrante todo
     
  8. yalose coño, pero no sabia si ese culo era tuyo o de una cualkiera :gaydude:
     
  9. existe diferencia?
     
  10. xD!
     
  11. no, melofo sea de kien sea. :nusenuse:
     
  12. Kat eres una cualquiera?
     
  13. Cuando Zaratustra tenía treinta años
    abandonó su patria y el lago de su patria y marchó
    a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó
    de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, - y una mañana, levantándose con la
    aurora, se colocó delante del sol y le habló así:
    «¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!.
    Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente
    te habrías hartado de tu luz y de este camino.
    Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te
    bendecíamos por ello. ¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.
    Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.
    Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!
    Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso como dicen los hombres a
    quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso
    una felicidad demasiado grande!
    ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando
    a todas partes el resplandor de tus delicias!
    ¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.»
    - Así comenzó el ocaso de Zaratustra
    Zaratustra bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie. Pero cuando llegó a los bosques surgió de pronto ante él un anciano que había abandonado su santa choza para buscar raíces en el bosque
    Y el anciano habló así a Zaratustra:
    No me es desconocido este caminante: hace algunos años pasó por aquí. Zaratustra se
    llamaba; pero se ha transformado. Entonces llevabas tu ceniza a la montaña
    ¿quieres hoy llevar tu fuego a los valles? ¿No temes los castigos que se imponen al incendiario?
    Sí, reconozco a Zaratustra. Puro es su ojo, y en su boca no se oculta náusea alguna
    ¿No viene hacia acá como un bailarín?
    Zaratustra está transformado, Zaratustra se ha convertido en un niño, Zaratustra es un
    despierto
    ¿qué quieres hacer ahora entre los que duermen?
    En la soledad vivías como en el mar, y el mar te llevaba. Ay, ¿quieres bajar a tierra?
    Ay, ¿quieres volver a arrastrar tú mismo tu cuerpo?
    Zaratustra respondió: «Yo amo a los hombres.»
    ¿Por qué, dijo el santo, me marché yo al bosque y a las soledades? ¿No fue acaso porque amaba demasiado a los hombres?
    Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo. El hombre es para mí una cosa demasiado imperfecta. El amor al hombre me mataría.
    Zaratustra respondió: «¡Qué dije amor! Lo que yo llevo a los hombres es un regalo.»
    No les des nada, dijo el santo. Es mejor que les quites alguna cosa y que la lleves a
    cuestas junto con ellos - eso será lo que más bien les hará: ¡con tal de que te haga bien a
    ti!
    ¡Y si quieres darles algo, no les des más que una limosna, y deja que además la mendiguen!
    «No, respondió Zaratustra, yo no doy limosnas. No soy bastante pobre para eso.»
    El santo se rió de Zaratustra y dijo: ¡Entonces cuida de que acepten tus tesoros! Ellos
    desconfían de los eremitas y no creen que vayamos para hacer regalos.
    Nuestros pasos les suenan demasiado solitarios por sus callejas. Y cuando por las noches, estando en sus camas, oyen caminar a un hombre mucho antes de que el sol salga,
    se preguntan: ¿adónde irá el ladrón?
    ¡No vayas a los hombres y quédate en el bosque! ¡Es mejor que vayas incluso a los
    animales! ¿Por qué no quieres ser tú, como yo, - un oso entre los osos, un pájaro entre los
    pájaros?
    «¿Y qué hace el santo en el bosque?», preguntó Zaratustra. El santo respondió: Hago
    canciones y las canto; y, al hacerlas, río, lloro y gruño: así alabo a Dios.
    Cantando, llorando, riendo y gruñendo alabo al Dios que es mi Dios. Mas ¿qué regalo
    es el que tú nos traes?
    Cuando Zaratustra hubo oído estas palabras saludó al santo y dijo: «¡Qué podría yo daros a vosotros! ¡Pero déjame irme aprisa, para que no os quite nada!» -Y así se separaron,
    el anciano y el hombre, riendo como ríen dos muchachos. Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: «¡Será posible! ¡Este viejo
    santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!»
    Cuando Zaratustra llegó a la primera ciudad, situada al borde de los bosques, encontró
    reunida en el mercado una gran muchedumbre: pues estaba prometida la exhibición de
    un volatinero. Y Zaratustra habló así al pueblo:
    Yo os enseño el superhombre
    El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis
    hecho para superarlo?
    Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de sí mismos: ¿y queréis ser
    vosotros el reflujo de ese gran flujo y retroceder al animal más bien que superar al hombre?
    ¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y justo eso es
    lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa
    Habéis recorrido el camino que lleva desde el gusano hasta el hombre, y muchas cosas
    en vosotros continúan siendo gusano. En otro tiempo fuisteis monos, y también ahora es
    el hombre más mono que cualquier mono.
    Y el más sabio de vosotros es tan sólo un ser escindido, híbrido de planta y fantasma.
    Pero ¿os mando yo que os convirtáis en fantasmas o en plantas?
    ¡Mirad, yo os enseño el superhombre!
    El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el
    sentido de la tierra!
    ¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os
    hablan de esperanzas sobreterrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.
    Son despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la
    tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!
    En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios ha muerto y con Él
    han muerto también esos delincuentes. ¡Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra
    y apreciar las entrañas de lo inescrutable más que el sentido de la tierra!
    En otro tiempo el alma miraba al cuerpo con desprecio: y ese desprecio era entonces lo
    más alto: - el alma quería el cuerpo flaco, feo, famélico. Así pensaba escabullirse del
    cuerpo y de la tierra.
    Oh, también esa alma era flaca, fea y famélica: ¡y la crueldad era la voluptuosidad de
    esa alma!
    Mas vosotros también, hermanos míos, decidme: ¿qué anuncia vuestro cuerpo de vuestra alma? ¿No es vuestra alma acaso pobreza y suciedad y un lamentable bienestar? En verdad, una sucia corriente es el hombre. Es necesario ser un mar para poder recibir
    una sucia corriente sin volverse impuro.
    Mirad, yo os enseño el superhombre: él es ese mar, en él puede sumergirse vuestro gran
    desprecio.
    ¿Cuál es la máxima vivencia que vosotros podéis tener? La hora del gran desprecio. La
    hora en que incluso vuestra felicidad se os convierta en náusea y eso mismo ocurra con
    vuestra razón y con vuestra virtud.
    La hora en que digáis: «¡Qué importa mi felicidad! Es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar. ¡Sin embargo, mi felicidad debería justificar incluso la existencia!»
    La hora en que digáis: «¡Qué importa mi razón! ¿Ansía ella el saber lo mismo que el
    león su alimento? ¡Es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar!»
    La hora en que digáis: «¡Qué importa mi virtud! Todavía no me ha puesto furioso. ¡Qué
    cansado estoy de mi bien y de mi mal! ¡Todo esto es pobreza y suciedad y un lamentable
    bienestar!»
    La hora en que digáis: «¡Qué importa mi justicia! No veo que yo sea un carbón ardiente. ¡Mas el justo es un carbón ardiente!» La hora en que digáis: «¡Qué importa mi compasión! ¿No es la compasión acaso la cruz en la que es clavado quien ama a los hombres?
    Pero mi compasión no es una crucifixión.»
    ¿Habéis hablado ya así? ¿Habéis gritado ya así? ¡Ah, ojalá os hubiese yo oído ya gritar
    así!
    ¡No vuestro pecado - vuestra moderación es lo que clama al cielo, vuestra mezquindad
    hasta en vuestro pecado es lo que clama al cielo!
    ¿Dónde está el rayo que os lama con su lengua? ¿Dónde la demencia que habría que
    inocularos?
    Mirad, yo os enseño el superhombre: ¡él es ese rayo, él es esa demencia! -
    Cuando Zaratustra hubo hablado así, uno del pueblo gritó: «Ya hemos oído hablar bastante del volatinero; ahora, ¡veámoslo también!» Y todo el pueblo se rió de Zaratustra.
    Mas el volatinero, que creyó que aquello iba dicho por él, se puso a trabajar.
    Mas Zaratustra contempló al pueblo y se maravilló. Luego habló así:
    El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, - una cuerda sobre
    un abismo. Un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un peligroso mirar atrás, un peligroso estremecerse y pararse. La grandeza del hombre está en ser un puente y no una
    meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso
    Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en su ocaso, pues ellos
    son los que pasan al otro lado.
    Yo amo a los grandes despreciadores, pues ellos son los grandes veneradores, y flechas
    del anhelo hacia la otra orilla. Yo amo a quienes, para hundirse en su ocaso y sacrificarse,
    no buscan una razón detrás de las estrellas: sino que se sacrifican a la tierra para que ésta
    llegue alguna vez a ser del superhombre. Yo amo a quien vive para conocer, y quiere
    conocer para que alguna vez viva el superhombre. Y quiere así su propio ocaso.
    Yo amo a quien trabaja e inventa para construirle la casa al superhombre y prepara para
    él la tierra, el animal y la planta: pues quiere así su propio ocaso.
    Yo amo a quien ama su virtud: pues la virtud es voluntad de ocaso y una flecha del anhelo.
    Yo amo a quien no reserva para sí ni una gota de espíritu, sino que quiere ser íntegramente el espíritu de su virtud: avanza así en forma de espíritu sobre el puente.
    Yo amo a quien de su virtud hace su inclinación y su fatalidad: quiere así, por amor a su
    virtud, seguir viviendo y no seguir viviendo.
    Yo amo a quien no quiere tener demasiadas virtudes. Una virtud es más virtud que dos,
    porque es un nudo más fuerte del que se cuelga la fatalidad.
    Yo amo a aquel cuya alma se prodiga, y no quiere recibir agradecimiento ni devuelve
    nada: pues él regala siempre y no quiere conservarse a sí mismo
    Yo amo a quien se avergüenza cuando el dado, al caer, le da suerte, y entonces se pregunta: ¿acaso soy yo un jugador que hace trampas? - pues quiere perecer.
    Yo amo a quien delante de sus acciones arroja palabras de oro y cumple siempre más
    de lo que promete: pues quiere su ocaso.
    Yo amo a quien justifica a los hombres del futuro y redime a los del pasado: pues quiere perecer a causa dé los hombres del presente.
    Yo amo a quien castiga a su dios porque ama a su dios pues tiene que perecer por la
    cólera de su dios.
    Yo amo a aquel cuya alma es profunda incluso cuando se la hiere, y que puede perecer
    a causa de una pequeña vivencia: pasa así de buen grado por el puente.
    Yo amo a aquel cuya alma está tan llena que se olvida de sí mismo, y todas las cosas
    están dentro de él: todas las cosas se transforman así en su ocaso.
    Yo amo a quien es de espíritu libre y de corazón libre: su cabeza no es así más que las
    entrañas de su corazón, pero su corazón lo empuja al ocaso.
    Yo amo a todos aquellos que son como gotas pesadas que caen una a una de la oscura
    nube suspendida sobre el hombre: ellos anuncian que el rayo viene, y perecen como
    anunciadores.
    Mirad, yo soy un anunciador del rayo y una pesada gota que cae de la nube: mas ese rayo se llama superhombre. -
     
  14. kAT ,TU KIERES GOSAR?​
    pUES MI PEPINO TE COMERAAASH​
    kAT ,TU KIERES BAILAR?​
    pUES CONMIGO LO HARAAASH​
     
  15. Chei, vamoraver, coge la carlota de la leja y el companaje y vamora tomar el bombón, que achavo morro tienes por comerte tota la coca
     
  16. respecto a la administradora adjunta
     
  17. yo no bailo :nusenuse:























    a no ser que me emborraches mucho :gaydude:

























    pero cuando estoy borracha siempre me subo a los arboles, pego patadas a los retrovisores y canto en voz muy alta "soy minero" entonces te avergonzarias y me abandonarias por el camino :frown:
     
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