La verdadera historia de Cataluña

Tema en 'General' iniciado por PacoTraca, 31 Oct 2012.

  1. El espíritu catalán enlazaba más con la Edad Media que con la modernidad.
    El 11 de septiembre de 1714 Barcelona se rindió a las fuerzas borbónicas. La ciudad, contra la costumbre de la época, no fue saqueada. Hecho que los barceloneses atribuyeron a las promesas que realizaron a la Patrona de la ciudad: entre ellas, que se rezaría perpetuamente el rosario en las plazas o se impediría que las mujeres vistieran impúdicamente. La derrota, a la postre, fue muy beneficiosa para Cataluña. Las numerosas tropas acantonadas en la Ciudadela sirvieron para impulsar la producción textil de Cataluña, pues debían abastecerse de uniformes. El siglo XVIII, pese a los gemidos nacionalistas, fue uno de los mejores para el Principado en términos de prosperidad y paz. Se abrieron las puertas de América a los comerciantes catalanes y la riqueza empezó a fluir. Pronto los catalanes se olvidaron de la derrota y participaron en los destinos de la monarquía hispánica.
    Por ello, no es de extrañar que el padre del nacionalismo catalán, Prat de la Riba, dijera respecto a los defensores de 1714: “Admiradlos pero no imitadlos”, pues era consciente de la necesidad de España para la prosperidad de Cataluña. Los historiadores catalanistas aún no han sabido, o no han querido, explicar por qué una parte de Cataluña se posicionó con el Archiduque Carlos. Felipe de Anjou había sido recibido en 1702 con entusiasmo en Barcelona y había jurado las Constituciones Catalanas. La respuesta está en la Narraciones históricas de Francesc Castellví, un testigo privilegiado de la época y que el filósofo catalán Francisco Canals supo sacar a la luz. Tras un conflicto con las cátedras de la Universidad de Barcelona, se vio en el pretendiente borbónico un “modernizador” que atentaba contra la tradición tomista de la Universidad, pues deseaba otorgarlas a jesuitas identificados con la teología “moderna”. Este sustrato del conflicto ha sido convenientemente escondido, pues implica aceptar que el espíritu catalán enlazaba más con la Edad Media que con la modernidad que ahora pretenden defender los nacionalistas.
    Las manifestaciones de religiosidad, españolidad y monarquismo del pueblo catalán posicionado con el Archiduque son más que contundentes. El bando que el venerado Rafael de Casanova emitió el propio 11 de septiembre, apelando al último combate, no deja lugar a dudas: “Se confía que todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudan a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”. Esto es así hasta tal punto que el historiador republicano Rovira y Virgili afirmó que los verdaderos herederos del 11 de septiembre eran los “carlistas de la montaña” y no los republicanos catalanistas. No deja de ser sorprendente que aquellos catalanes de 1714 se identificarían mucho más con los carlistas sublevados en Barcelona el 18 de julio de 1936, que no con cualquier militante de Esquerra Republicana de Catalunya. Y esto es así se mire como se mire.
    Entonces, cabe preguntarse por qué, hoy en día, los nacionalistas celebran como una guerra de secesión lo que fue una guerra de sucesión. ¿Cómo es posible que la historia haya sido tan desvirtuada y que nadie se atreva a decir que el rey está desnudo? El filósofo Max Scheler, en su estudio sobre El resentimiento en la moral, nos da la clave. El resentimiento es una intoxicación psíquica fruto de una impotencia para aceptar la realidad. Produce efectos perniciosos como la reinterpretación de la realidad o la transformación de las estructuras valorativas. En la famosa fábula de la zorra, esta cambia su valoración sobre la uvas al no poder alcanzarlas, afirmando que estaban amargas cuando en realidad estaban maduras. Igualmente, el nacionalismo catalán ha sabido transformar la manifestación del espíritu tradicional de la Cataluña hispana, expresado en la resistencia pírrica de la Barcelona de 1714, en un ajeno espíritu independentista y antitradicional.
    El resentimiento hacia la propia historia ha provocado que, en un siglo de nacionalismo, se haya distorsionado tanto la historia que incluso se nos ha hecho creer que los Mossos d’Escuadra son parte de las señas identitarias del catalanismo. Cosa extraña, pues el fundador de este cuerpo policial fue Pere Anton Veciana, un felipista entusiasta de la ciudad de Valls (Tarragona). Utilizó esas unidades para represaliar a los restos de guerrilleros austracistas que aún quedaban en las montañas.
    Por eso, no es de extrañar que los nacionalistas escogieran como Diada nacional una derrota en vez de una victoria. Posiblemente, es el único caso en la historia política de los pueblos y nos manifiesta ese oculto resentimiento que impide a los nacionalistas reconocer la verdadera historia de Cataluña.
     
  2. Se lo va a leer la puta de tu madre, despues el cornudo de tu padre, despues la zorra de tu abuela y despues ellos me van a hacer un resumen
     
  3. :roto2:
     
  4. Ya lo han leido, hijo de puta.
    no obstante te pongo un resumen.

    Los nacionalistas han convertido la caída de Barcelona, el 11 de septiembre de 1714, ante las fuerzas de su rey legítimo, Felipe V, en la fiesta nacional de Cataluña. Estamos ante un despropósito histórico, que no se puede corregir porque se ha convertido en un mito. Es cierto que todas las naciones y pueblos tienen sus mitos, pero con el tiempo se superan, abrazan los suyos con obsesivo fervor. Felipe V asumió la corona sin dificultad, aunque con unos pactos que querían impedir una unión entre Francia y España. Es cierto que el otro candidato, el archiduque Carlos, también podía esgrimir derechos legítimos, pero los del duque de Anjou eran más sólidos y había sido elegido por el difunto rey.

    Las élites dirigentes catalanas, porque el pueblo no era un sujeto activo, fueron inicialmente leales a Felipe V, pero al estallar la Guerra de Sucesión pensaron que podían obtener mayores beneficios si se unían al archiduque Carlos, que era apoyado, entre otros, por Austria, Gran Bretaña y Holanda. Fue una guerra continental en la que realmente se dirimía la preocupación porque Luis XIV obtuviera una posición hegemónica si también controlaba la decadente España y su Imperio. Al final, la natural perspicacia de una parte de la aristocracia y la burguesía catalanas hizo que apostaran por el perdedor y la «recompensa» fueron los Decretos de Nueva Planta. Cabe recordar que el reformismo borbónico fue bueno para España. Por cierto, el archiduque Carlos olvidó sus pretensiones cuando murió en 1711 su hermano, el emperador austríaco José I, y le sucedió como Carlos VI. Hasta 1886, el 11 de septiembre quedó en el olvido, lo cual demuestra la huella que había dejado en el pueblo catalán. Un nacionalismo emergente decidió convertirlo en el símbolo de la patria perdida. Desde entonces, se dedicó a un laborioso esfuerzo de «arqueología voluntarista» y convirtió a Wilfredo el Velloso en «padre» de la nación catalana; a Jaume I, en un gran patriota (olvidando que repartió su reino entre sus hijos o cedió Murcia a su yerno, el rey castellano); el Compromiso de Caspe, en una traición; la Corona de Aragón en la confederación catalanoaragonesa y tantos otros hitos faltos de rigor y fundamento histórico. Cataluña nunca fue independiente, porque jamás existió como nación o estado. En la Edad Media no existía la soberanía nacional, era dinástica, ni la nación tal como se define desde hace más de cien años. Es cierto que el nacionalismo tiene historiadores que, ofuscados por el partidismo, reescriben la Historia y la hacen decir aquello que nunca sucedió, tal como pretenden. Los catalanes celebran la diada una ficción. Otra de tantas.
     
  5. Hasta ahi he leido
     
  6. Anímate coño, lee un poquito.
     
  7. A la 1 y media de la madrugada en serio pretendes que me ponga a leer un tochazo sobre una comunidad autonoma que tengo a 6 horas de coche?

    Tu te drogas y no poco
     
  8. Resumen de la realidad:

    Los popes del nacionalismo catalán nos venden cada 11 de septiembre la misma burra: la Diada se celebra por un pretendido rencor a España, dicen, por el recuerdo de la guerra de 1714. Y con ello aprovechan para llenar el saco de otras patochadas que tienen como objetivo exaltar a Cataluña contraponiéndola a España



    La realidad:
    Es el drama de los catalanes. El nacionalismo ha logrado encubrir, ocultar y manipular la historia de nuestra pequeña patria hasta hacerla irreconocible. Y todo ello gracias a la nómina de historiadores que han reescrito la historia del Principado como les hubiera gustado que hubiera sido y no como realmente fue. Imbuidos por un romanticismo de leyenda, han forzado los hechos del pasado hasta convertirlos en caricaturas, con interpretaciones irreconocibles que no aguantarían un riguroso análisis historiográfico.
    En esa tergiversación de los hechos pasados los políticos nacionalistas, siempre al acecho, han descubierto una poderosísima arma ideológica que emplear contra el adversario, para dejarle sin argumentos y acomplejado por no hallar réplicas a la historia oficial. Así las cosas, llevan treinta años ganando la batalla política, y tienen muchas posibilidades de seguir haciéndolo durante lo que queda de siglo.
    Es la historia al servicio de la construcción virtual de una nación con ansias de independencia.
    Ya lo decía el escritor Josep Pla: "La historia romántica es una historia falsa". Y a continuación reclamaba una nueva generación de historiadores catalanes que fueran fieles a la verdad:
    ¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva historia?, ¿tendremos una Historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas que van saliendo?
    Una de esas memeces históricas a las que se refería Pla es, precisamente, la Diada, la denominada Fiesta Nacional de Cataluña, que se celebra cada once de septiembre. Es una jornada reivindicativa del nacionalismo en la que los grupos más radicales muestran su rechazo a España por una supuesta agresión histórica que terminó en derrota catalana.
    Vamos a la moviola.
    En 1700 el rey Carlos II muere sin descendencia, a raíz de lo cual se desata una lucha encarnizada entre las distintas monarquías europeas por conseguir la corona de España y, con ello, la gran herencia que representaba el todavía mayor imperio del mundo. Se abre, pues, la espita de la Guerra de Sucesión, que enfrentará al archiduque Carlos de Austria, hijo de Leopoldo I, y Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, que representaban formas de gobierno y modelos de sociedad completamente diferentes.
    "Estaba la nación dividida en dos partidos (...) –escribe el historiador y político barcelonés Antonio Capmany–, pero ninguno de ellos era infiel a la nación en general, ni enemigo de la patria. Se llamaban unos a otros rebeldes y traidores, sin serlo en realidad ninguno, pues todos eran y querían ser españoles".
    El archiduque Carlos contaba con la general simpatía del pueblo catalán por su apego al tradicionalismo y su respeto a las concesiones reales que disfrutaba el Principado, con sus jurisdicciones propias, sus inmunidades, sus fueros y privilegios. Por el contrario, Felipe de Borbón representaba el centralismo y un acentuado liberalismo, además de personificar la aversión que tenían los catalanes hacia todo lo que fuera francés, algo así como una francofobia verdaderamente virulenta, debido a los desatinos que produjo el sometimiento de Barcelona y de otras zonas de Cataluña a la Francia de Richelieu, unas décadas atrás. Con este panorama, era normal que la mayoría de la población catalana abrazara la causa del archiduque Carlos.
    Entre 1705 y 1714 los catalanes lucharon en la Guerra de Sucesión española contra el modelo liberal y antifueros que querían implantar los borbones. La lealtad hacia la causa del archiduque Carlos garantizaba el mantenimiento tanto del tradicionalismo como los privilegios históricos de que gozaba el Principado. Tanto es así que algunos historiadores nacionalistas, como Rovira i Virgili, han afirmado que los herederos directos de los combatientes de 1714 no son los nacionalistas, maulets o separatistas de hoy, sino los carlistas. Una declaración que supone una desconexión del nacionalismo moderno, nacido en el siglo XIX, y esa guerra tan lejana. En el alzamiento antiborbónico no existía ninguna aversión hacia España; pero sí al absolutismo borbónico, ilustrado y liberal representado por Felipe de Anjou, e importado de Europa.
    Cuando el 11 de septiembre de 1714 los barceloneses deciden claudicar ante el ejército de Felipe de Borbón, el alcalde de la ciudad edita un bando que resume el sentido español de los ideales por los que lucharon esos hombres. "Salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España": este párrafo es una prueba más de que la Guerra de Sucesión no tuvo un cariz nacionalista ni separatista, sino únicamente sucesorio y antifrancés.
    El futuro de Cataluña se juega en el saber decir a la gente de hoy lo que pasó ayer. Recuperando el pasado con todo rigor, sin manipulaciones románticas y ensoñaciones sentimentales, Cataluña puede reconciliarse con su historia y abandonar esos derroteros que le quitan seny y le abocan a su propia destrucción. ¿Para cuándo una revisión de la historia oficial del Principado?
     
  9. Mañana que lo lea Panrico y después que me haga una mamada.
     
  10. Yo ya me la sé, gràcies
     
  11. Tío, no avisas por el tocho, y tampoco pones resumen...demigrante...luego me lo leo.
     
  12. Resumen en 2 palabras: E ya.
     
  • Comunidad

    Welcome to the community Forotrolls!

    Los individuos de este foro somos seres humanos muy inteligentes y peligrosos y te vamos a entrenar para luchar y sobrevivir en este mundo. No importa quién seas o de donde vengas, pertenecerás a la hermanandad "El legado del Oso Rosita"

    "Jehová guardará tu salida y tu entrada." Salmos. 121:8
  • Navegación Rápida

    Abrir la Navegación Rápida

  • Nuestro Futuro

    Forotrolls, es un grupo de líderes comunitarios representando a varias agencias sin fines de lucro, así como a algunos "negocios ocultos". Tenemos implantado un Sistema de Donaciones por las cuales cubrimos el mantenimiento y hospedaje del mismo.

    Realizar una donación es totalmente libre y voluntaria, si deseas ayudarnos. Valora tú mismo el foro y decide.

    Donar!